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Pão de queijo, panecillos brasileños de queso con centro elástico

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© Iuliia Timofeeva | Dreamstime.com

El pão de queijo no es exactamente pan, aunque así se traduzca. Es otra cosa. Nació en el estado de Minas Gerais, en Brasil, y se convirtió en parte del desayuno cotidiano y de la merienda de la tarde. Se come caliente, recién salido del horno, cuando el exterior apenas cruje y el interior es suave, casi elástico.

Lo que lo distingue no es solo el queso, sino el uso de almidón de yuca, que le da esa textura característica. No lleva harina de trigo y no necesita levadura. Su volumen depende del vapor atrapado en la masa y del queso que se funde mientras hornea.

Ingredientes

  • 2 tazas de almidón de yuca
  • 1 taza de leche
  • 1/2 taza de aceite vegetal
  • 1 cucharadita de sal
  • 2 huevos
  • 1 1/2 tazas de queso rallado, preferiblemente tipo Minas o mozzarella firme

Preparación

  1. Precalienta el horno a 190 °C y prepara una bandeja con papel para hornear.
  2. En una olla, calienta la leche con el aceite y la sal hasta que esté a punto de hervir.
  3. Coloca el almidón de yuca en un bol grande y vierte la mezcla caliente por encima. Mezcla hasta integrar.
  4. Deja enfriar unos minutos.
  5. Añade los huevos uno a uno, mezclando bien después de cada adición.
  6. Incorpora el queso rallado y mezcla hasta obtener una masa espesa y ligeramente pegajosa.
  7. Forma bolitas del tamaño de una nuez y colócalas en la bandeja, dejando espacio entre ellas.
  8. Hornea durante 20 a 25 minutos, hasta que estén infladas y ligeramente doradas.

Consejos útiles

  • No sustituyas el almidón de yuca por harina de trigo. La textura cambia por completo.
  • El queso debe tener buen sabor, pero no demasiado líquido.
  • Sirve recién horneados. Al enfriarse pierden parte de su elasticidad.
  • Puedes congelar las bolitas crudas y hornearlas directamente cuando las necesites.

El pão de queijo se sirve caliente, casi siempre acompañado de café. Es pequeño, pero tiene presencia. Se come de un bocado, se repite sin pensarlo y se entiende mejor cuando aún está tibio.

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