El Chicken Marsala pertenece a esa tradición italoamericana que toma una idea sencilla y la perfecciona en casa. No es un plato pesado ni excesivamente complejo. Es pollo dorado en una salsa construida con vino Marsala, champiñones y un toque de mantequilla que une todo al final. La clave está en la reducción. El vino no es decorativo. Es el eje del sabor.
Aunque su nombre remite a Sicilia, esta versión es la que se consolidó en cocinas estadounidenses, donde el equilibrio entre acidez, dulzor leve y fondo salado se volvió esencial. Cuando se hace bien, la salsa queda brillante, ligeramente espesa y perfectamente adherida al pollo.
Ingredientes
- 4 pechugas de pollo, abiertas o ligeramente aplastadas
- Sal y pimienta negra al gusto
- 1/2 taza de harina para enharinar
- 3 cucharadas de aceite de oliva
- 250 g de champiñones en láminas
- 2 dientes de ajo picados
- 3/4 de taza de vino Marsala
- 1/2 taza de caldo de pollo
- 2 cucharadas de mantequilla
- Perejil fresco picado
Preparación
- Sazona el pollo con sal y pimienta y pásalo ligeramente por harina, sacudiendo el exceso.
- Calienta el aceite en una sartén amplia a fuego medio alto.
- Dora el pollo por ambos lados hasta que esté bien sellado y casi cocido. Retira y reserva.
- En la misma sartén, añade los champiñones y cocina hasta que se doren y pierdan su humedad.
- Incorpora el ajo y cocina unos segundos.
- Vierte el vino Marsala y deja que reduzca durante unos minutos, raspando el fondo de la sartén.
- Añade el caldo y cocina hasta que la salsa empiece a espesar ligeramente.
- Regresa el pollo a la sartén y cocina a fuego medio bajo hasta que esté completamente hecho y la salsa tenga cuerpo.
- Retira del fuego y añade la mantequilla para dar brillo y suavidad.
- Espolvorea perejil antes de servir.
Consejos útiles
- No omitas el paso de dorar bien el pollo. Ese color aporta profundidad.
- Usa un Marsala seco si prefieres una salsa más equilibrada.
- No hiervas la salsa en exceso una vez añadido el pollo. Debe mantenerse suave.
- Sirve de inmediato para conservar la textura.
El Chicken Marsala se presenta con la salsa bien integrada y los champiñones visibles. Funciona con puré, pasta o pan simple que recoja la reducción. Es un plato directo, elegante sin exageraciones y construido sobre técnica más que sobre adornos.










