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Rutte pide a Europa y Canadá asumir más defensa en una OTAN bajo presión

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- El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, gesticula durante la rueda de prensa previa a la cumbre de la OTAN 2026 en Ankara, Turquía, 06 de julio de 2026. La cumbre se celebrará los días 07–08 de julio y se centrará en fortalecer la producción industrial de defensa y asegurar la ayuda militar a largo plazo para Ucrania. (Turquía, Ucrania) EFE/EPA/GEORGI LICOVSKI

La OTAN llega a su cumbre de Ankara con una presión clara: Europa y Canadá deben asumir más responsabilidad en su propia defensa. El secretario general de la Alianza, Mark Rutte, afirmó este lunes que el modelo anterior no era sostenible, porque Estados Unidos no puede seguir cargando con el mismo nivel de apoyo mientras los aliados europeos dependen en exceso de Washington.

Rutte habló en la víspera de la reunión de líderes aliados que se celebrará durante dos días en la capital turca. Allí, los 32 jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN abordarán el aumento del gasto militar, el fortalecimiento de la industria de defensa y la continuidad del apoyo a Ucrania frente a Rusia.

El mensaje del secretario general fue directo. Según Rutte, no es sostenible pedir a un país de unos 350 millones de habitantes, ubicado a varias horas de vuelo de Europa, que cargue con la defensa del continente frente a Rusia, mientras cientos de millones de europeos viven en una de las regiones más ricas del mundo y siguen dependiendo demasiado de Estados Unidos.

La cumbre de Ankara busca convertir los compromisos políticos en capacidades reales. El año pasado, en La Haya, los aliados acordaron avanzar hacia un gasto equivalente al 5 % del PIB en defensa y áreas relacionadas durante un periodo de diez años. Ahora, Rutte insiste en que el reto no es solo prometer más dinero, sino transformarlo en armas, infraestructura, producción militar y preparación operativa.

Ese nuevo objetivo incluye 3,5 % del PIB para defensa directa y 1,5 % para infraestructura y otras capacidades vinculadas a la seguridad, como carreteras, puertos y movilidad militar. Para la OTAN, no basta con gastar más: los aliados deben gastar mejor, coordinarse con la industria y reducir dependencias que han quedado expuestas por la guerra en Ucrania.

El apoyo a Kiev será otro punto central. Rutte advirtió que la Alianza debe enviar una señal clara al presidente ruso, Vladímir Putin: la OTAN mantendrá su respaldo a Ucrania. La guerra sigue siendo el principal factor de tensión en Europa y una de las razones por las que varios países han acelerado sus presupuestos militares.

La cumbre también tendrá una dimensión transatlántica delicada. Rutte se reunió la semana pasada con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca, donde le presentó gráficos sobre el aumento del gasto militar de europeos y canadienses. El secretario general reconoció que la presión de Trump ha influido en ese cambio, aunque también señaló que la amenaza rusa y la guerra en Ucrania son los motores principales.

Estados Unidos seguirá siendo una pieza central de la OTAN, especialmente por su paraguas nuclear y sus capacidades convencionales. Pero el mensaje en Ankara será que Europa debe ocupar un papel más fuerte. Para Washington, la exigencia es una cuestión de equilibrio. Para Europa, es una prueba de madurez estratégica.

El desafío será convencer a todos los aliados de que los compromisos no pueden quedarse en declaraciones. Algunos países ya han aumentado su inversión en defensa de manera significativa, mientras otros enfrentan tensiones presupuestarias, resistencia política interna o dudas sobre cómo alcanzar los objetivos sin afectar otras prioridades.

Rutte tratará de presentar la cumbre como un momento de unidad y ejecución. Además de los aliados, participarán socios de Ucrania, la Unión Europea, la región del Pacífico y el Golfo. El objetivo es mostrar que la cooperación sigue siendo clave en un escenario internacional marcado por Rusia, la inestabilidad en Oriente Medio y la competencia global.

Ankara será, por tanto, algo más que una reunión diplomática. Será una prueba para medir si la OTAN puede adaptarse a una nueva realidad: Estados Unidos exige más reparto de cargas, Europa necesita reforzarse y Ucrania sigue dependiendo del apoyo occidental.

La Alianza llega a Turquía con un mensaje claro. La seguridad común ya no puede descansar sobre el mismo equilibrio de antes. Para Rutte, reequilibrar la OTAN no significa romper el vínculo con Estados Unidos, sino hacerlo más sostenible. Y ese será el gran reto de Ankara: demostrar que los aliados están listos para pasar de las promesas a los hechos.

El Especialito

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