El cortisol, conocido como la hormona del estrés, es esencial para la supervivencia. Ayuda al cuerpo a responder ante situaciones de peligro, regula la energía y mantiene el equilibrio fisiológico. Sin embargo, cuando se produce en exceso debido a ansiedad prolongada, depresión o estrés crónico, puede tener un impacto directo en la memoria y el funcionamiento del cerebro.
Los expertos señalan que esta hormona puede alterar la forma en que almacenamos información y cómo la recuperamos, lo que explica por qué muchas personas experimentan olvidos, confusión o dificultades para concentrarse en momentos de estrés intenso.
Cómo afecta el cortisol al cerebro
El hipocampo, el archivo de recuerdos
El hipocampo es la región del cerebro encargada de formar, organizar y recuperar recuerdos. Es altamente sensible al cortisol.
Cuando la hormona se mantiene elevada durante largos periodos, el hipocampo se vuelve menos eficiente. Esto puede traducirse en:
- dificultad para recordar información reciente
- problemas para retener nuevos datos
- sensación de “mente nublada”
La corteza prefrontal, el centro de planificación
La corteza prefrontal ayuda a tomar decisiones, concentrarse y organizar pensamientos. Bajo estrés intenso, su actividad disminuye.
Esto afecta funciones como:
- mantener la atención
- resolver problemas
- recuperar recuerdos en el momento adecuado
La amígdala y las emociones intensas
La amígdala, responsable de procesar emociones, se vuelve hiperactiva cuando hay altos niveles de cortisol. Esto puede provocar que recuerdos neutros se asocien con emociones negativas o que ciertos recuerdos dolorosos se vuelvan más intensos.
En situaciones traumáticas, la amígdala puede incluso interferir con la formación normal de recuerdos, lo que explica por qué muchas personas olvidan detalles de momentos emocionalmente extremos.
Un posible mecanismo de defensa
En algunos casos, el cerebro bloquea temporalmente ciertos recuerdos para protegernos de emociones que serían demasiado difíciles de procesar.
Este fenómeno no es voluntario, sino una respuesta biológica diseñada para evitar que el sistema nervioso se vea abrumado.
Cómo reducir el impacto del cortisol en la memoria
- Dormir entre siete y nueve horas por noche.
- Practicar ejercicios de respiración o meditación.
- Establecer límites en el trabajo y evitar la multitarea.
- Hacer actividad física de forma regular.
- Mantener redes de apoyo emocional.
- Buscar atención profesional en casos de ansiedad o depresión persistente.
Cuidar la salud emocional es también cuidar la memoria. El cerebro responde al estrés, pero también puede recuperarse con hábitos saludables y manejo adecuado de las emociones.










