La sopa de huevo es una lección de técnica en pocos minutos. No requiere ingredientes complejos ni largas cocciones, pero sí atención. El huevo no se vierte sin pensar. Se incorpora en hilo fino sobre el caldo caliente para formar esas cintas suaves que definen el plato. Es sencilla, sí, pero no descuidada.
En la cocina china, esta sopa aparece como entrada ligera o como algo que se prepara cuando el cuerpo pide algo cálido sin exceso. Es clara, directa y limpia en sabor. El caldo sostiene, el huevo aporta textura y todo se equilibra con apenas unos pocos condimentos.
Ingredientes
- 4 tazas de caldo de pollo
- 2 huevos
- 1 cucharadita de maicena
- 1 cucharada de agua
- 1 cucharadita de salsa de soja
- 1/2 cucharadita de aceite de sésamo
- Sal al gusto
- Pimienta blanca al gusto
- Cebollín picado
Preparación
- Lleva el caldo a ebullición suave en una olla mediana.
- Mezcla la maicena con el agua hasta disolverla y agrégala al caldo, removiendo para dar una ligera textura.
- Añade la salsa de soja, el aceite de sésamo, sal y pimienta blanca. Ajusta al gusto.
- Bate los huevos en un bol aparte.
- Baja el fuego para que el caldo esté caliente pero no hirviendo fuerte.
- Vierte el huevo en hilo fino mientras remueves el caldo en círculos suaves con una cuchara.
- Cocina unos segundos más hasta que el huevo esté completamente cuajado.
- Sirve caliente y espolvorea cebollín por encima.
Consejos útiles
- No hiervas con fuerza al añadir el huevo. El calor excesivo rompe la textura.
- Remueve en una sola dirección para formar hilos más definidos.
- Ajusta la maicena según la consistencia que prefieras.
- Sirve inmediatamente. Esta sopa no está pensada para esperar.
La sopa de huevo se disfruta caliente, casi recién salida de la olla. Es ligera pero satisfactoria, clara pero con textura. Un plato que demuestra que, a veces, lo mínimo bien ejecutado es más que suficiente.










