El chai latte que hoy se sirve en cafeterías tiene raíces mucho más antiguas. En India, el masala chai es una bebida cotidiana, preparada con té negro fuerte y una mezcla de especias que varía según la casa. La versión con leche espumada es una adaptación moderna, pero la base sigue siendo la misma. Té, especias y calor.
Un buen chai latte no debe saber solo a azúcar ni a canela. Debe sentirse complejo, ligeramente picante, con capas que aparecen a medida que se bebe. Jengibre, cardamomo, clavo y canela trabajan juntos sin imponerse. La leche aporta suavidad, no protagonismo.
Ingredientes
- 2 tazas de agua
- 2 bolsitas de té negro o 2 cucharaditas de té suelto
- 1 taza de leche
- 2 cucharadas de azúcar o al gusto
- 1 rama de canela
- 3 vainas de cardamomo ligeramente machacadas
- 3 clavos de olor
- 1 rodaja de jengibre fresco
Preparación
- Lleva el agua a ebullición en una olla pequeña.
- Añade la canela, el cardamomo, los clavos y el jengibre. Cocina a fuego medio durante 5 minutos para que las especias liberen su aroma.
- Incorpora el té negro y cocina 2 a 3 minutos más.
- Añade la leche y el azúcar. Cocina a fuego medio bajo hasta que esté bien caliente, sin dejar que hierva fuerte.
- Cuela la mezcla y sirve caliente.
Consejos útiles
- Ajusta la cantidad de jengibre si prefieres un perfil más intenso.
- No hiervas la leche durante mucho tiempo para evitar que se corte el sabor del té.
- Puedes espumar la leche antes de servir para una textura más cremosa.
- El chai se puede preparar más concentrado si deseas una bebida más fuerte.
El chai latte se bebe caliente, sosteniendo la taza entre las manos mientras el vapor lleva el aroma de las especias. No es una bebida rápida. Es una pausa breve que combina calor y carácter en cada sorbo.


