La sonda Psyche acaba de protagonizar una de esas maniobras espaciales que parecen simples en el papel, pero requieren una precisión extrema. La nave de la NASA pasó cerca de Marte para aprovechar la gravedad del planeta como una especie de impulso natural y ajustar su camino hacia el asteroide 16 Psyche, uno de los objetos más inusuales del sistema solar.
La maniobra ocurrió el viernes 15 de mayo de 2026. Según la NASA, la sonda Psyche pasó a unos 4,500 kilómetros de la superficie marciana, viajando a casi 20,000 kilómetros por hora. En lugar de depender únicamente de combustible, la nave utilizó la gravedad de Marte para ganar velocidad y modificar su trayectoria, una técnica conocida como asistencia gravitacional.
El destino final de la misión es el asteroide 16 Psyche, ubicado en el cinturón principal entre Marte y Júpiter. Lo que lo hace tan llamativo es su posible composición rica en metales. Los científicos creen que podría tratarse del núcleo expuesto de un antiguo cuerpo planetario que perdió sus capas externas durante los primeros tiempos del sistema solar. Estudiarlo podría ofrecer pistas sobre cómo se formaron los planetas rocosos, incluida la Tierra.
La sonda Psyche fue lanzada el 13 de octubre de 2023 y se espera que llegue al asteroide en 2029. Su viaje no depende de un motor convencional como los que suelen asociarse con los cohetes. La nave utiliza propulsión solar-eléctrica y xenón, un gas que puede ser ionizado para generar empuje de manera eficiente durante largos periodos.
El sobrevuelo de Marte no solo sirvió para ahorrar combustible. La NASA también aprovechó el acercamiento para probar y calibrar instrumentos científicos, incluyendo cámaras que tomaron imágenes del planeta rojo. Estas observaciones ayudarán al equipo de la misión a prepararse para las operaciones que realizará cuando llegue al asteroide.
La sonda Psyche no busca aterrizar ni recoger muestras, sino estudiar el asteroide desde su órbita. Aun así, su misión podría abrir una ventana rara hacia una parte de los planetas que normalmente permanece escondida: sus núcleos metálicos. En otras palabras, este viaje no solo mira hacia un asteroide lejano, también apunta a una pregunta mucho más antigua: de qué están hechos los mundos por dentro.