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El megatsunami de Alaska que alerta sobre un nuevo riesgo del cambio climático

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© Paul Topp | Dreamstime.com

El megatsunami de Alaska ocurrido en el verano de 2025 fue una advertencia brutal sobre un riesgo que crece en las regiones frías del planeta. Un enorme deslizamiento de montaña cayó al fiordo Tracy Arm, en el sureste de Alaska, y generó una ola que subió hasta 481 metros por la pared del fiordo.

El evento, descrito ahora en la revista Science, no dejó víctimas. Pero pudo haber sido una tragedia. La ola se produjo alrededor de las 5:26 de la mañana del 10 de agosto, antes de que los cruceros, barcos turísticos y excursionistas en kayak entraran en mayor número a la zona.

Según los investigadores, el caso ofrece una lección clara: a medida que los glaciares retroceden por el calentamiento global, algunas laderas pierden soporte natural y pueden volverse más inestables.

Qué pasó en el megatsunami de Alaska

El deslizamiento ocurrió cerca del glaciar South Sawyer, en el fiordo Tracy Arm, a unos 80 kilómetros al sur de Juneau. Una masa de roca de más de 64 millones de metros cúbicos se desprendió de la montaña y golpeó el agua con enorme fuerza.

Ese impacto desplazó hielo y agua, y generó una ola inicial de unos 100 metros. Luego, el agua corrió por las paredes del fiordo hasta alcanzar un run-up de 481 metros, una medida que describe hasta qué altura llegó el agua sobre el terreno.

Se trata del segundo mayor run-up de tsunami registrado, solo por detrás del megatsunami de Lituya Bay, también en Alaska, ocurrido en 1958.

El deslizamiento también produjo señales sísmicas equivalentes a un terremoto de magnitud 5.4. Además, el agua siguió oscilando dentro del fiordo durante horas, en un fenómeno conocido como seiche. Esas vibraciones fueron detectadas por instrumentos sísmicos y satelitales.

Por qué los glaciares aumentan el riesgo

Los científicos sostienen que el retroceso y adelgazamiento del glaciar ayudaron a preparar el colapso. Durante años, el hielo funcionó como un soporte natural para la ladera. Al retirarse, dejó expuesta una montaña más vulnerable.

El problema no es exclusivo de Tracy Arm. En zonas polares y subpolares, el calentamiento está derritiendo glaciares y degradando el permafrost. Esa combinación puede debilitar montañas enteras y aumentar el riesgo de deslizamientos hacia lagos, fiordos o el mar.

Dan Shugar, investigador de la Universidad de Calgary y uno de los autores del estudio, advirtió que las comunidades costeras y las empresas turísticas deben tomar en serio estas amenazas. La razón es simple: muchas de estas zonas remotas reciben cada vez más visitantes, justo cuando el terreno se vuelve más inestable.

Una tragedia evitada por la hora

Tracy Arm es un destino popular para cruceros y excursiones en Alaska. En verano, la zona puede recibir numerosas embarcaciones turísticas. Sin embargo, el tsunami ocurrió de madrugada, cuando la mayoría de los barcos aún no había ingresado al fiordo.

Algunos kayakistas que acampaban en tierra despertaron después del evento y encontraron agua cerca de sus tiendas, además de kayaks y pertenencias arrastradas. En un crucero anclado cerca de la boca del fiordo, testigos observaron corrientes fuertes y espuma.

La ausencia de víctimas no reduce la gravedad del caso. Al contrario, subraya lo cerca que estuvo la zona de una catástrofe. Un evento similar a otra hora del día podría haber sorprendido a turistas, tripulaciones y pequeñas embarcaciones dentro del fiordo.

Señales antes del colapso

Una de las conclusiones más importantes del estudio es que la ladera mostró pocas señales visibles antes de caer. No hubo una advertencia clara para quienes observaban el paisaje desde la superficie.

Sin embargo, los datos sísmicos revelaron algo distinto. Los investigadores detectaron microseísmos durante varios días antes del colapso. Esas señales aumentaron en frecuencia e intensidad en las horas previas.

Ese hallazgo podría ayudar a desarrollar mejores sistemas de monitoreo en regiones remotas. Si los científicos logran identificar patrones similares en otras laderas inestables, algunas comunidades podrían recibir alertas más tempranas.

Lo que viene para Alaska y otras regiones

El Servicio Geológico de Estados Unidos advirtió que el área sigue siendo peligrosa. Las laderas expuestas pueden continuar desprendiéndose durante años, y nuevos derrumbes podrían generar tsunamis locales.

Además, al menos seis compañías de cruceros modificaron itinerarios en Alaska para 2026 debido a los riesgos en Tracy Arm. Esa decisión muestra que el peligro ya no es solo una discusión científica. También afecta al turismo, la planificación local y la seguridad de miles de visitantes.

El megatsunami de Alaska no debe verse como un hecho aislado. Es parte de una realidad más amplia: el cambio climático no solo eleva temperaturas. También transforma montañas, glaciares, costas y rutas turísticas.

La lección es directa. Las comunidades costeras, las autoridades y las empresas que operan en zonas glaciares necesitan más vigilancia, mejores mapas de riesgo y planes claros de emergencia. En un planeta que se calienta, el peligro no siempre llega desde mar abierto. A veces baja desde una montaña que ya no tiene hielo suficiente para sostenerse.

El Especialito

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