Homo erectus y denisovanos podrían haber estado más conectados de lo que se pensaba. Un nuevo estudio publicado en la revista Nature analizó proteínas conservadas en dientes de Homo erectus de unos 400,000 años de antigüedad y encontró señales moleculares que apuntan a una posible relación entre estos antiguos humanos y los denisovanos, otro grupo arcaico que habitó Asia.
El hallazgo es llamativo porque Homo erectus fue una especie clave en la evolución humana. Surgió hace unos dos millones de años y fue la primera del género Homo en expandirse fuera de África hacia Eurasia y el sudeste asiático. Sin embargo, su historia genética ha sido difícil de reconstruir debido a la escasez de fósiles bien conservados y a la imposibilidad de aplicar métodos destructivos sobre restos tan valiosos.
Para superar ese obstáculo, el equipo liderado por investigadores del Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología de la Academia China de Ciencias utilizó paleoproteómica. Esta técnica permite estudiar proteínas antiguas, en este caso del esmalte dental, el tejido más duro del cuerpo y uno de los que mejor resiste el paso del tiempo.
Los científicos analizaron seis dientes procedentes de tres yacimientos chinos: Zhoukoudian, asociado al llamado Hombre de Pekín, Hexian y Sunjiadong. En esas muestras identificaron dos variantes de la proteína AMBN. Una de ellas, llamada AMBN-A253G, no había sido observada antes en otros primates ni en linajes humanos conocidos, por lo que podría funcionar como una señal molecular propia de estas poblaciones de Homo erectus de Asia Oriental.
La segunda variante, AMBN-M273V, resulta aún más intrigante. Ya había sido documentada en denisovanos y también aparece en algunas poblaciones actuales del sudeste asiático y Oceanía. Según los investigadores, esto sugiere que pudo haber un intercambio genético antiguo entre poblaciones relacionadas con Homo erectus y denisovanos, y que más tarde esa herencia pudo llegar a ciertos humanos modernos a través del ADN denisovano.
Aun así, el estudio debe leerse con cuidado. No se trata de una fotografía directa de un cruce entre Homo erectus y denisovanos, sino de una pista molecular fuerte que abre una nueva línea de investigación. Nature señala que los datos apuntan a una posible coexistencia e interacción entre grupos humanos arcaicos en partes de Asia Oriental.
El trabajo también permitió determinar el sexo biológico de los fósiles mediante proteínas del esmalte: cinco individuos serían varones y uno, hallado en Sunjiadong, sería mujer. Más allá de ese dato, el avance principal está en el método. Estos dientes demuestran que fósiles antiguos, incluso cuando no conservan ADN útil, todavía pueden guardar fragmentos de una historia humana mucho más mezclada y compleja de lo que se imaginaba.










