La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, recibió este jueves a Markwayne Mullin en el Palacio Nacional, en una reunión centrada en seguridad, migración y combate al tráfico de drogas.
El encuentro ocurre en un momento delicado para la relación entre México y Estados Unidos. Washington ha aumentado la presión para que el Gobierno mexicano refuerce sus acciones contra los grupos criminales que la Administración de Donald Trump llama “narcoterroristas”.
Mullin informó en la red social X que durante la reunión hablaron de prioridades clave para Estados Unidos. Entre ellas mencionó el combate al tráfico de personas, el narcotráfico, la seguridad fronteriza y la migración irregular.
También dijo que la coordinación con México es importante para mantener lo que calificó como una “seguridad fronteriza histórica” bajo el Gobierno de Trump.
Cooperación, pero con límites
Sheinbaum informó antes que el encuentro se dio en un marco de respeto entre ambos países. Ese punto no es menor. México ha insistido en que está dispuesto a cooperar con Estados Unidos, pero sin aceptar operaciones militares estadounidenses en su territorio.
La postura mexicana ha sido constante. El Gobierno de Sheinbaum ha rechazado cualquier intervención directa de fuerzas extranjeras, incluso cuando Washington ha pedido una estrategia más dura contra los cárteles.
La reunión también llega después de la iniciativa “Escudo de las Américas”, promovida por Trump. En ese proyecto, casi 20 países de Latinoamérica y el Caribe prometieron colaborar con Estados Unidos contra grupos criminales. México no fue invitado al encuentro y ha mantenido distancia frente al uso de fuerza militar en su territorio.
Tensión por el caso Sinaloa
El diálogo bilateral también está marcado por la acusación del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra diez altos funcionarios de Sinaloa.
Entre los señalados está el gobernador Rubén Rocha Moya, acusado por presuntos delitos vinculados al narcotráfico y posesión de armas. El Gobierno mexicano ha pedido que Washington entregue pruebas para poder proceder legalmente.
Ese caso elevó la presión política entre ambos países, especialmente por tratarse de funcionarios en activo o vinculados a estructuras estatales.
Funcionarios de alto nivel
En la reunión participaron también el canciller Roberto Velasco y el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch. Por parte de Estados Unidos asistió el embajador Ronald Johnson.
La visita de Mullin representa el primer viaje a México de un miembro del gabinete de Trump en 2026. Se produce pocos días después de una llamada telefónica entre Sheinbaum y Trump, que la mandataria mexicana describió como cordial y excelente.
Pese al tono diplomático, el fondo sigue siendo complejo. Estados Unidos quiere más presión contra el narcotráfico. México busca mantener la cooperación sin ceder soberanía.
La reunión dejó una señal clara: ambos gobiernos quieren mantener abiertos los canales de comunicación. Pero la relación seguirá bajo tensión mientras seguridad, migración y narcotráfico ocupen el centro de la agenda bilateral.










