La producción industrial de Estados Unidos aumentó un 0,7 % en enero respecto al mes anterior, según informó la Reserva Federal. El avance estuvo respaldado por el desempeño de la manufactura y los servicios públicos, que compensaron la caída registrada en el sector minero.
Con este resultado, la producción industrial de Estados Unidos mantiene una tendencia de crecimiento moderado. En comparación interanual, el índice se ubicó un 2,3 % por encima del nivel registrado en enero del año pasado.
La Fed también revisó a la baja el dato de diciembre, que ahora se sitúa en un 0,2 %, dos décimas menos que la cifra publicada inicialmente. Esta corrección ajusta el ritmo reciente de expansión del sector.
Manufactura lidera el crecimiento
La producción manufacturera, que representa el 75,6 % del total industrial, creció un 0,6 % en enero. Se trata del mayor incremento mensual desde febrero de 2025, con avances generalizados en la mayoría de sus componentes.
El índice de bienes duraderos subió un 0,8 %, impulsado por aumentos en productos minerales no metálicos, maquinaria, bienes duraderos diversos y vehículos de motor. En este último segmento se observó un repunte por primera vez desde agosto de 2025.
Por su parte, la producción de bienes no duraderos avanzó un 0,4 %. Los incrementos en papel, impresión, productos químicos y plásticos lograron compensar descensos en otras industrias del mismo grupo.
Minería a la baja y repunte en servicios públicos
En contraste, la actividad minera disminuyó un 0,2 % en enero, después de haber caído un 0,9 % en diciembre. El retroceso en este sector limitó parcialmente el crecimiento global del índice industrial.
El sector de servicios públicos registró un aumento del 2,1 %, con alzas similares en la producción de gas natural y electricidad. Este desempeño fue clave para sostener el avance mensual.
La utilización de la capacidad industrial se elevó al 76,2 %, frente al 75,7 % revisado de diciembre. Este indicador refleja el porcentaje de recursos productivos utilizados por las empresas y es una referencia importante para evaluar el dinamismo económico.
Con estos datos, la producción industrial de Estados Unidos ofrece señales de estabilidad en el arranque del año, aunque con diferencias claras entre sectores.










