El estrecho de Ormuz EE.UU. se ha convertido nuevamente en uno de los puntos más críticos del escenario internacional. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, aseguró que Washington trabaja para recuperar el control de esta vía clave tras las interrupciones atribuidas a Irán.
“Con el tiempo, Estados Unidos retomará el control y se restablecerá la libertad de navegación”, afirmó en una entrevista televisiva.
Una ruta clave para la economía mundial
Antes del conflicto, por el estrecho de Ormuz transitaba cerca del 20 % del petróleo mundial. Por eso, cualquier interrupción en esta zona tiene impacto inmediato en los mercados energéticos.
En los últimos días, el número de buques que cruzan la zona ha comenzado a aumentar. Sin embargo, la situación sigue siendo inestable.
Opciones militares sobre la mesa
Según Bessent, Estados Unidos evalúa distintas alternativas para garantizar el tránsito marítimo.
Entre ellas, destacan el uso de escoltas militares estadounidenses o la formación de una coalición internacional que proteja los barcos en la zona.
No obstante, Washington aún no ha logrado un respaldo amplio de sus aliados, lo que complica la estrategia.
Presión diplomática y amenazas
El presidente Donald Trump ha intensificado la presión sobre Irán. Ha fijado un nuevo plazo hasta el 6 de abril para desbloquear el paso y ha advertido sobre posibles ataques a infraestructuras energéticas.
Al mismo tiempo, ha asegurado que se han logrado avances en las conversaciones, aunque Teherán niega que existan negociaciones formales.
Esta contradicción refleja la tensión actual entre ambas partes.
Irán y el control del paso marítimo
Irán ha sido señalado como responsable de las restricciones en el estrecho, en respuesta al conflicto con Estados Unidos e Israel.
Según Trump, el país habría permitido recientemente el paso de varios buques petroleros como gesto de distensión. Sin embargo, la situación sigue siendo frágil.
Riesgo de impacto global
La preocupación no es solo militar. También existe un riesgo económico significativo.
Una interrupción prolongada del tráfico en el estrecho podría provocar un aumento en los precios del petróleo y afectar la estabilidad económica global.
Por eso, la reapertura total de esta vía es una prioridad para Washington.
Aumento de la presencia militar
En paralelo, Estados Unidos ha reforzado su presencia en Oriente Medio. Se estima que unos 50.000 efectivos están desplegados en la región.
Además, informes filtrados apuntan a posibles planes de operaciones más amplias, lo que eleva el nivel de alerta internacional.










