Home/Insólito/Los conductores de troncos: el oficio mortal de caminar sobre ríos de madera

Los conductores de troncos: el oficio mortal de caminar sobre ríos de madera

Facebook
Twitter
Pinterest
Erkki Voutilainen, vía Wikimedia Commons

Antes de que los camiones transportaran madera por carreteras forestales, millones de troncos llegaban a los aserraderos flotando por los ríos. Mantenerlos en movimiento dependía de trabajadores capaces de correr, saltar y conservar el equilibrio sobre una superficie que podía girar bajo sus pies. Eran los conductores de troncos, uno de los oficios más peligrosos de la industria maderera.

La práctica se extendió por regiones boscosas de Estados Unidos, Canadá y el norte de Europa. Durante el invierno, los leñadores cortaban los árboles y acumulaban los troncos cerca de las orillas. Cuando llegaba la primavera y aumentaba el caudal por el deshielo, la madera era lanzada al río.

Entonces comenzaba la parte más arriesgada.

Los conductores de troncos seguían la corriente utilizando largas pértigas con puntas metálicas. Su misión era empujar la madera que quedaba atrapada, mantener abierto el recorrido y evitar que los troncos formaran enormes bloqueos.

Estas acumulaciones podían convertirse en presas improvisadas. El agua continuaba ejerciendo presión mientras miles de piezas de madera se amontonaban unas sobre otras. Para liberar el paso, los trabajadores debían localizar el llamado tronco clave, cuya extracción podía deshacer todo el bloqueo en segundos.

Eso también podía matarlos.

Cuando la masa se soltaba, los troncos avanzaban con una fuerza brutal. Un hombre podía quedar atrapado, ser golpeado o caer al agua helada. La ropa pesada, las fuertes corrientes y la madera en movimiento hacían que cualquier rescate fuera extremadamente difícil.

Los trabajadores más experimentados desarrollaban un equilibrio extraordinario. Algunos podían caminar o correr sobre troncos flotantes mientras estos giraban. Las competencias de log rolling, que todavía se celebran en varias regiones, surgieron de esas habilidades laborales.

Los conductores de troncos también debían recuperar piezas desviadas hacia las orillas y dirigir la madera hasta las barreras instaladas cerca de los aserraderos. Allí, los troncos eran separados según las marcas de cada empresa antes de pasar al proceso de corte.

El oficio comenzó a desaparecer con la construcción de ferrocarriles, carreteras y camiones madereros. También influyeron nuevas leyes ambientales, porque las grandes descargas de troncos dañaban los cauces y afectaban la navegación.

En ciertas zonas remotas, los recorridos fluviales continuaron hasta bien entrado el siglo XX. Sin embargo, para los años sesenta ya eran una tradición en retirada, no una profesión en pleno auge.

Los conductores de troncos trabajaban sobre una carretera que nunca dejaba de moverse. No tenían cinturones de seguridad, plataformas estables ni margen para distraerse. Solo una pértiga, buen equilibrio y la discutible esperanza de que el río decidiera cooperar.

El Especialito

El Especialito

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *