La inflación EE.UU. se moderó en enero hasta el 2,4 % interanual, tres décimas menos que en diciembre. El dato quedó ligeramente por debajo de lo previsto por el mercado. Además, representa una señal de desaceleración en el ritmo de los precios.
El Buró de Estadísticas Laborales informó que la inflación subyacente bajó al 2,5 %. Esta métrica excluye energía y alimentos, considerados volátiles. Sin embargo, el nivel general sigue por encima del objetivo del 2 % que utiliza la Reserva Federal.
El informe se publicó con retraso debido al reciente cierre parcial del Gobierno federal. Aun así, el dato no alcanzó el 2,5 % interanual que proyectaban varios analistas.
inflación EE.UU. y reacción política
El presidente Donald Trump celebró las cifras. Afirmó que su gestión ha logrado encarrilar la inflación. Asimismo, defendió que el país dejó atrás el periodo de mayor presión inflacionaria.
Economistas mantienen una postura más cauta. Mark Zandi, de Moody’s, señaló que los niveles siguen siendo altos para los hogares y para la Fed. No obstante, consideró que lo peor ya pasó.
Por eso, el enfoque ahora está en la evolución de la política comercial y migratoria. Si no hay cambios abruptos, la inflación podría ubicarse en niveles más cómodos el próximo año.
Vivienda y energía marcan el ritmo
En términos mensuales, el índice subió un 0,2 % en enero. La inflación subyacente avanzó un 0,3 %. Mientras tanto, el costo de la vivienda aumentó un 0,2 %, aunque mostró una desaceleración frente al mes anterior.
Los precios de los alimentos crecieron un 0,2 %. Además, los alimentos fuera del hogar subieron un 0,1 %. Sin embargo, la energía cayó un 1,5 %, impulsada por un descenso del 3,2 % en la gasolina.
En términos interanuales, la energía bajó un 0,1 %, mientras que los alimentos subieron un 2,9 %. También aumentaron las tarifas aéreas, la atención médica y el ocio.
Finalmente, la inflación EE.UU., junto con el empleo y el PIB, seguirá siendo determinante para las próximas decisiones de la Reserva Federal.









