John Travolta debuta como director con “Propeller One-Way Night Coach”, una película que une dos de sus grandes pasiones: la aviación y la mirada luminosa de la infancia.
El filme se estrena este viernes en Apple TV tras su presentación fuera de competición en el Festival de Cannes. La historia adapta un libro escrito por el propio Travolta en 1997 y refleja una idea que el actor defiende con convicción: incluso en los momentos más duros, siempre hay una forma de buscar luz.
“Mi naturaleza es ver lo positivo. Puede pasar lo peor y yo haré todo lo posible por salir de ahí”, dijo Travolta en un encuentro con un grupo reducido de medios, entre ellos EFE.
Una historia sobre esperanza
La película sigue a Jeff, un niño de 10 años obsesionado con los aviones, que realiza su primer viaje aéreo junto a su madre.
La historia transcurre en 1962 y se desarrolla durante poco más de 24 horas, en un recorrido desde Nueva York hasta Los Ángeles, con escalas en Pittsburgh, Chicago, Kansas City y Denver.
Travolta presenta ese trayecto como una experiencia de descubrimiento. Para el actor, la esperanza y la resiliencia de un niño tienen una fuerza particular, algo que muchos adultos olvidan con el paso del tiempo.
El protagonista de “Grease” y “Saturday Night Fever” habla de esa mirada infantil como una herramienta para enfrentar la oscuridad sin quedarse atrapado en ella.
Una película marcada por la memoria familiar
Travolta dedica la película a varias personas importantes de su vida, entre ellas su esposa Kelly Preston, fallecida en 2020, su hijo Jett, que murió a los 16 años, sus padres y sus hermanos.
El actor menciona a Preston en varias ocasiones y habla de sus pérdidas con naturalidad. Para él, la película es también una muestra de cómo entiende la vida: mirar el dolor, pero no dejar que lo defina todo.
“Propeller One-Way Night Coach” no evade la tristeza, pero tampoco se instala en ella. Su tono es cálido, nostálgico y lleno de color.
El amor de Travolta por la aviación
La película también es una carta de amor a la era dorada de la aviación.
Travolta, que acumula más de 10.000 horas de vuelo como piloto, cuida cada detalle visual del filme. La historia recrea una época en la que viajar en avión tenía un aire de elegancia, asombro y promesa.
Parte del rodaje se realizó en la antigua terminal de TWA del aeropuerto JFK de Nueva York, diseñada por el arquitecto Eero Saarinen. El edificio, que operó hasta 2001, fue convertido después en hotel.
Para Travolta, esa arquitectura representa una obra maestra. También lo son, según él, la música, la ropa y el diseño de la época que la película intenta capturar.
Música, bossa nova y una estética de época
La banda sonora tiene un lugar central en la película.
En el filme se escuchan piezas de Frank Sinatra, “Rhapsody in Blue” de George Gershwin y mucha bossa nova, un género que Travolta asegura llevar muy dentro desde que quedó fascinado por la música brasileña tras ver “Black Orpheus”.
Esa selección musical refuerza el tono elegante y nostálgico de la película, que dura apenas una hora y apuesta por una narración visual cuidada.
Ella Bleu Travolta inicia una nueva etapa
Junto a Travolta aparece su hija, Ella Bleu, quien interpreta a una de las azafatas que acompañan el viaje del protagonista.
El actor habla de ella con orgullo y asegura que diseñó esta película como una presentación cinematográfica a la altura de figuras clásicas como Audrey Hepburn, Elizabeth Taylor o Grace Kelly.
Ella Bleu, de 26 años, debutó en el cine cuando era niña en “Old Dogs”, pero ahora empieza una etapa más firme en su carrera. Después de trabajar con su padre, ya tiene otros proyectos rodados, entre ellos “Black Tides” y “Nice People”.
Para la actriz, trabajar con Travolta fue una experiencia natural. Lo describe como su mejor amigo y señala que ambos compartieron ideas durante todo el proceso creativo.
Un debut desde la emoción
“Propeller One-Way Night Coach” no parece buscar el espectáculo enorme ni la oscuridad de moda en tantas producciones actuales. Su apuesta es más íntima: una historia breve sobre un niño, un viaje, una madre y una época en la que volar todavía podía sentirse como magia.
Travolta debuta como director mirando hacia el pasado, pero con una intención muy clara en el presente: recordar que la esperanza no es ingenuidad. A veces es una forma de resistencia.