No son galletas en el sentido estricto, y tampoco son exactamente bizcochos. Las madeleine cookies ocupan un espacio propio en la repostería francesa. Pequeñas, con forma de concha, ligeras pero con suficiente cuerpo para sentirse sustanciales. Se hornean rápido y se comen aún más rápido.
En Francia suelen acompañar el café o el té de la tarde. No llevan glaseado ni relleno. Su encanto está en la textura: bordes ligeramente firmes, centro suave, aroma limpio a mantequilla y un toque de ralladura que despierta el conjunto.
Ingredientes
- 2 huevos
- 2/3 de taza de azúcar
- 1 cucharadita de vainilla
- Ralladura de 1 limón
- 1 taza de harina de trigo
- 1 cucharadita de polvo para hornear
- 100 g de mantequilla derretida
- 1 pizca de sal
Preparación
- Precalienta el horno a 180 °C y engrasa ligeramente el molde para madeleines.
- Bate los huevos con el azúcar hasta que la mezcla esté clara y ligeramente espesa.
- Incorpora la vainilla y la ralladura de limón.
- Añade la harina, el polvo para hornear y la sal, mezclando suavemente.
- Agrega la mantequilla derretida y mezcla hasta integrar.
- Rellena cada cavidad del molde sin llegar al borde.
- Hornea durante 8 a 10 minutos, hasta que los bordes estén dorados y el centro firme al tacto.
- Desmolda mientras aún estén tibias.
Consejos útiles
- No batas en exceso después de añadir la harina. La textura debe mantenerse ligera.
- Si puedes, deja reposar la masa 20 minutos antes de hornear para mejor estructura.
- Desmolda de inmediato para evitar que se humedezcan.
- Se disfrutan mejor el mismo día.
Las madeleine cookies se sirven sin adornos, apenas espolvoreadas con azúcar glas si se desea. Son pequeñas, sí, pero bien ejecutadas tienen presencia. Funcionan en silencio, con el café al lado y el aroma a mantequilla todavía en el aire.










