Las organizaciones de dueños de bodegas en Nueva York criticaron este lunes al alcalde Zohran Mamdani tras anunciar que el primer supermercado público de la ciudad se ubicará en La Marqueta, en el barrio latino de Harlem.
El proyecto forma parte de una de sus principales promesas de campaña. Mamdani planteó abrir un supermercado en cada barrio para reducir el costo de los alimentos. Sin embargo, la propuesta ha generado preocupación entre pequeños comerciantes.
Por un lado, Francisco Marte, presidente de la Asociación de Bodegas y Pequeños Negocios, calificó la iniciativa como injusta. Según explicó, los impuestos que pagan los comerciantes se utilizarían para financiar un negocio que competirá directamente con ellos.
Además, cuestionó que el alcalde no abordara el tema con el sector antes del anuncio. A su juicio, el proyecto crea una desventaja clara, ya que el supermercado público no enfrentaría costos como el alquiler.
Mientras tanto, los bodegueros aseguran que el contexto actual ya es complicado. Muchos negocios operan con márgenes limitados, lo que dificulta aumentar salarios o absorber nuevos gastos.
Desde la alcaldía, Mamdani defendió la medida. Según afirmó, su objetivo es garantizar que todos los neoyorquinos tengan acceso a alimentos frescos y asequibles, sin importar su nivel de ingresos o su código postal.
Aun así, los comerciantes consideran que ese mensaje puede generar una percepción equivocada. Marte advirtió que se podría interpretar que las bodegas elevan precios de forma injusta, algo que rechaza.
Por otra parte, también expresó dudas sobre la viabilidad del modelo. Recordó experiencias similares en otras ciudades que, según dijo, no lograron sostenerse en el tiempo.
La preocupación no se limita a las bodegas. De hecho, dueños de supermercados también observan el proyecto con cautela y anticipan posibles efectos en el mercado local.
En la misma línea, la Unión de Bodegas de América criticó que el alcalde no haya optado por colaborar con los negocios existentes. La organización recordó que había recibido compromisos en ese sentido durante la campaña.
Para el grupo, la iniciativa rompe esa promesa y representa una pérdida de confianza entre pequeños empresarios.
Por ahora, mientras el presupuesto municipal sigue en discusión, los comerciantes planean acercarse a concejales para intentar frenar la asignación de fondos al proyecto.
Así, el debate refleja una tensión clara entre el acceso a alimentos más económicos y la supervivencia de los negocios locales en Nueva York.