Las mega audiencias migratorias comenzaron a encender alarmas entre abogados y defensores de inmigrantes en Estados Unidos. La nueva práctica consiste en citar simultáneamente a decenas, e incluso a más de 100 personas, para responder por sus procesos ante tribunales de inmigración.
Expertos consultados por EFE advierten que esta táctica, aplicada ya en ciudades como Los Ángeles, Chicago, Dallas, Indianápolis y Boston, podría estar diseñada para acelerar el número de deportaciones en medio del enorme atraso que enfrentan las cortes migratorias del país.
Según la Asociación Americana de Abogados de Inmigración, conocida como AILA, los tribunales de inmigración acumulaban hasta marzo unos 3,5 millones de casos pendientes. En ese contexto, la Oficina Ejecutiva de Revisión de Casos de Inmigración ha empezado a implementar estos “mega calendarios” como una forma de procesar más casos en menos tiempo.
Preocupación por el debido proceso
Vanessa Dojaquez-Torres, asesora de Práctica y Políticas de AILA, explicó que normalmente se cita a entre 20 y 30 personas para una audiencia. Con este nuevo modelo, algunos tribunales están programando a más de 100 inmigrantes a la vez.
La abogada expresó “serias preocupaciones” por el posible impacto sobre las garantías del debido proceso. Uno de los riesgos es que las audiencias se programen con tanta rapidez que algunos inmigrantes no reciban la notificación a tiempo o no logren presentarse.
En esos casos, podrían enfrentar una orden de deportación “en ausencia”, es decir, sin haber podido defenderse ante un juez.
El problema no termina ahí. Incluso quienes sí acuden a la corte podrían no recibir una oportunidad justa para explicar su caso. Dojaquez-Torres señaló que algunos jueces están manejando las audiencias “al estilo de un aula escolar”, dirigiéndose a grupos de 30 o 40 personas y pidiéndoles que levanten la mano para confirmar que entienden el proceso.
Más riesgo para quienes no tienen abogado
Las mega audiencias migratorias afectan especialmente a quienes no cuentan con representación legal.
El sistema migratorio estadounidense ya es complejo para cualquier persona. Pero si se suma una audiencia masiva, con poco tiempo, posible falta de intérpretes y menos espacio para explicar circunstancias individuales, el riesgo de errores aumenta.
Los defensores de inmigrantes temen que muchas personas no comprendan sus derechos, no puedan presentar pruebas o no sepan cómo pedir alivios migratorios disponibles.
Además, varias cortes no están diseñadas para recibir audiencias de esa magnitud. Esto podría provocar filas largas, retrasos para ingresar y confusión dentro de los edificios judiciales. En el peor escenario, una persona podría llegar a la corte y aun así quedar expuesta a una orden de deportación si no logra entrar a tiempo.
La presión de la política de deportaciones
Las cortes migratorias dependen del Poder Ejecutivo y no del sistema judicial federal. Esa estructura ha permitido a la Administración de Donald Trump modificar de forma agresiva el funcionamiento interno del sistema.
Según organizaciones defensoras, el Gobierno ha despedido a más de 100 jueces de inmigración y ha reemplazado a parte del personal con funcionarios más alineados con su política de deportaciones masivas.
También se eliminaron requisitos para acceder al cargo de juez de inmigración, lo que permite que abogados sin experiencia específica en derecho migratorio o en el sector público puedan ocupar esos puestos.
Para Priscilla Olivarez, abogada y asesora de Immigrant Legal Resource Center, la combinación de despidos de jueces y audiencias masivas muestra que el objetivo real de la Administración es reducir la capacidad de las personas para defender sus casos.
Texas ya aplica el nuevo modelo
En Texas, las audiencias masivas ya comenzaron a implementarse. En Laredo se programó una audiencia con más de 70 personas, mientras que en San Antonio se esperaban 100 inmigrantes citados en un solo día, 50 por la mañana y 50 por la tarde.
Defensores legales también temen que el Gobierno retome la práctica de enviar agentes migratorios a esperar fuera de las cortes para arrestar de inmediato a personas que acudan a sus audiencias. Esa táctica, aplicada durante meses en San Antonio y otras ciudades, había sido pausada por la controversia que generó.
Las mega audiencias migratorias llegan después de que en 2025 el Gobierno deportara a unas 442.000 personas, aunque algunas organizaciones elevan esa cifra por encima de 600.000. Aun así, el número quedó por debajo del objetivo de un millón de expulsiones al año que Trump se fijó al regresar al poder.
Una estrategia bajo fuerte escrutinio
La acumulación de millones de casos en las cortes de inmigración es un problema real. Pero acelerar audiencias no puede significar vaciar de contenido el derecho a defenderse.
Los expertos advierten que procesar a grandes grupos al mismo tiempo puede convertir una audiencia judicial en un trámite masivo, donde las historias individuales se pierden entre números, filas y formularios.
Para miles de inmigrantes, una audiencia puede definir si permanecen con sus familias en Estados Unidos o si son deportados. Por eso, el formato importa.
Las mega audiencias migratorias prometen rapidez, pero el riesgo es alto: que la eficiencia administrativa termine pasando por encima del debido proceso. En un sistema ya saturado, ese no es un detalle técnico. Es la diferencia entre una oportunidad real de defensa y una deportación acelerada.