El ejercicio y salud del corazón van mucho más allá de la cifra que aparece en la báscula. Aunque muchas personas empiezan a moverse con la meta de bajar de peso, una nueva declaración científica de la American Heart Association recuerda que la actividad física también mejora la presión arterial, el colesterol, la sensibilidad a la insulina y la condición cardiorrespiratoria en adultos con sobrepeso u obesidad.
El mensaje es claro: el ejercicio debe formar parte de cualquier estrategia seria para tratar la obesidad. Pero no debe verse solo como una herramienta para adelgazar. Incluso cuando la pérdida de peso es limitada, moverse con regularidad puede proteger la salud cardiometabólica y reducir riesgos importantes.
Uno de los puntos más relevantes del informe es que perder peso solo con una reducción de calorías puede provocar pérdida de músculo. Por eso, combinar dieta con ejercicio ayuda a conservar más masa muscular mientras se pierde grasa. Esto importa porque el músculo no solo da fuerza. También favorece la movilidad, el metabolismo y el control del azúcar en la sangre.
Cuánto ejercicio se necesita
La American Heart Association recomienda al menos 150 minutos de actividad aeróbica moderada por semana, o 75 minutos de actividad vigorosa. También aconseja ejercicios de fortalecimiento muscular dos días a la semana.
Sin embargo, para lograr una pérdida de peso significativa solo con ejercicio, los niveles de actividad suelen tener que ser más altos. La declaración señala que se necesitarían entre 225 y 420 minutos semanales de ejercicio aeróbico para alcanzar, en algunos casos, una reducción de peso de 5 % o más.
Aun así, los expertos advierten que menos del 15 % de las personas consigue una pérdida de peso clínicamente importante usando solo el ejercicio. Esto no significa que hacer ejercicio no sirva. Significa que el cuerpo es complejo y que la obesidad necesita un tratamiento más completo.
Mantener el peso también requiere esfuerzo
Otro desafío es mantener el peso perdido. Según la declaración, conservar esa pérdida puede requerir entre 200 y 300 minutos semanales de actividad física moderada. Esa cifra supera la recomendación mínima para salud cardiovascular.
Pero no alcanzar esos niveles no debe ser una excusa para abandonar. Cualquier movimiento cuenta. Caminar más, subir escaleras, hacer fuerza, bailar, nadar o usar bicicleta puede aportar beneficios si se mantiene como hábito.
El ejercicio y salud del corazón deben entenderse como una inversión diaria, no como un castigo. La actividad física puede ayudar a mantener mejoras en presión arterial y sensibilidad a la insulina, incluso si la persona recupera algo de peso.
Un plan personalizado funciona mejor
Los especialistas también recuerdan que la obesidad no debe tratarse como un simple problema de voluntad. Al igual que ocurre con la presión arterial alta o la diabetes, necesita orientación médica, seguimiento y un plan realista.
Ese plan puede incluir cambios en alimentación, ejercicio, medicamentos, cirugía, asesoría profesional o herramientas digitales, según las necesidades de cada persona.
La clave está en crear objetivos alcanzables. Empezar con metas demasiado agresivas puede llevar al cansancio o al abandono. En cambio, una rutina progresiva tiene más posibilidades de mantenerse con el tiempo.
Moverse más también requiere apoyo
Muchas personas enfrentan barreras reales para hacer ejercicio. Falta de tiempo, trabajos exigentes, inseguridad en las calles, falta de parques, costos de gimnasios o problemas de salud pueden dificultar el proceso.
Por eso, los expertos insisten en que no todo depende del individuo. También hacen falta entornos más seguros y accesibles para caminar, moverse y crear rutinas saludables.
El ejercicio y salud del corazón deben ocupar un lugar central en el tratamiento de la obesidad. La pérdida de peso puede ser una meta válida, pero no es la única medida de progreso.
Si una persona se mueve más, mejora su presión arterial, controla mejor el azúcar, protege su músculo y gana resistencia, ya está avanzando. Aunque la báscula no cambie tan rápido como quisiera, el cuerpo sí está recibiendo beneficios reales.