Las criaturas míticas de la Amazonía forman parte de un universo donde la selva respira, observa y protege. Para los pueblos originarios, estos seres no son simples historias, sino guardianes, castigos, advertencias y presencias reales que influyen en la vida cotidiana. Su origen se mezcla con rituales, temores ancestrales y el respeto absoluto por el bosque.
A continuación, cuatro de las figuras más conocidas y poderosas dentro del imaginario amazónico, cuyas historias continúan transmitiéndose de generación en generación.
Mapinguari
Entre las criaturas míticas de la Amazonía, el Mapinguari es quizá la más temida. Se describe como un ser gigantesco, cubierto de pelo rojizo, con un solo ojo y una boca vertical en el estómago. Algunos relatos aseguran que fue un chamán castigado por desafiar a los espíritus. Su presencia anuncia destrucción: árboles arrancados, animales asustados y un olor insoportable que paraliza a quien lo encuentra. En varias comunidades, el Mapinguari simboliza la fuerza salvaje de la selva, un recordatorio de que hay límites que los humanos no deben cruzar.
Curupira
El Curupira es un protector nato del bosque. Se representa como un ser pequeño, pelirrojo y con los pies al revés, lo que confunde a los cazadores al dejar huellas invertidas. Esta figura defiende a los animales de quienes cazan por avaricia y castiga a quienes dañan la selva sin necesidad. Su astucia forma parte esencial de las criaturas míticas de la Amazonía, pues representa la inteligencia del bosque frente a la imprudencia humana.
Boitatá
Conocido como “la serpiente de fuego”, el Boitatá aparece durante incendios o noches especialmente oscuras. Para algunos, es un espíritu protector; para otros, una criatura peligrosa que castiga a quien prende fuego al bosque. Se le describe como un cuerpo ardiente que serpentea entre árboles y ríos, y su brillo ha sido visto por generaciones de cazadores y pescadores. El Boitatá es uno de los símbolos más intensos del poder natural en la región.
Chullachaki
Figura clave del folclore amazónico, el Chullachaki es un ser que adopta la forma de un familiar o amigo para llevar a las personas al interior profundo de la selva, donde pueden perderse sin retorno. Su nombre hace referencia a su “pie desigual”, una pista que delata su verdadera identidad. Representa el engaño, pero también la advertencia sobre el respeto que se debe tener al territorio y a sus espíritus.
Las criaturas míticas de la Amazonía son, en esencia, el lenguaje espiritual de una selva que exige reverencia. Sus leyendas mantienen vivo el vínculo entre naturaleza y cultura, recordando que en la Amazonía nada es simple apariencia.










