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El cráter de Chicxulub: el impacto que destruyó el mundo y creó el nuestro

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Chicxulub es el puerto donde cayó un meteorito que acabó con la vida de los dinosaurios en el municipio de Progreso. © Arlette Lopez | Dreamstime.comc

El cráter de Chicxulub es una de las cicatrices más importantes en la historia del planeta. Se formó hace aproximadamente 66 millones de años, cuando un asteroide de gran tamaño impactó contra la Tierra en lo que hoy es la península de Yucatán. Aunque gran parte del cráter permanece enterrada bajo tierra y mar, su existencia cambió para siempre la trayectoria de la vida en el planeta.

Un cráter es una enorme depresión en forma de cuenco creada por un impacto violento. En este caso, la energía liberada fue equivalente a miles de millones de bombas nucleares detonadas al mismo tiempo. El suelo se vaporizó en segundos. La roca fundida salió disparada a la atmósfera y volvió a caer como lluvia de fuego. Los incendios se extendieron por continentes enteros.

El impacto del cráter de Chicxulub no mató solo por la explosión inicial. Tsunamis colosales arrasaron las costas cercanas. El verdadero desastre ocurrió después, cuando el polvo, el hollín y los aerosoles bloquearon la luz solar durante meses o incluso años. Sin luz, las plantas dejaron de hacer fotosíntesis. Las cadenas alimenticias colapsaron una tras otra.

Como resultado, cerca del 75 por ciento de todas las especies del planeta desaparecieron. Entre ellas, los dinosaurios no avianos, que habían dominado la Tierra durante más de 160 millones de años. No fue una extinción instantánea, sino una lenta agonía provocada por el hambre, el frío y el colapso ambiental global.

Sin embargo, el cráter de Chicxulub no solo representa destrucción. También marcó un punto de inflexión. Con los grandes reptiles fuera del escenario, los mamíferos pequeños que habían sobrevivido en las sombras encontraron nuevas oportunidades. Se diversificaron, crecieron y ocuparon nichos que antes eran inaccesibles. Millones de años después, esa cadena de eventos permitió la aparición de los primates y, finalmente, de los seres humanos.

Los científicos continúan estudiando Chicxulub porque ofrece una lección poderosa. La historia de la vida en la Tierra no es una línea recta. Está marcada por catástrofes que borran mundos enteros y, al mismo tiempo, crean las condiciones para que otros surjan.

El cráter de Chicxulub es un recordatorio incómodo de nuestra fragilidad. Un solo evento cósmico fue suficiente para rehacer el planeta. Y aunque hoy vivimos en un mundo moldeado por aquella tragedia, la huella del impacto sigue ahí, silenciosa, bajo la superficie, recordándonos que la historia de la Tierra también es una historia de finales brutales y nuevos comienzos.

El Especialito

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