La comediante Nikki Glaser, encargada de presentar la ceremonia de los Globos de Oro celebrada este domingo en Los Ángeles, cerró la gala con un homenaje inesperado y emotivo al director Robert Reiner, asesinado junto a su esposa, la fotógrafa Michele Singer, el pasado mes de diciembre.
Durante su discurso final, Glaser apareció con un vestido de noche blanco y negro acompañado de una gorra de Spinal Tap, el grupo ficticio de heavy metal protagonista de This Is Spinal Tap (1984), el primer largometraje dirigido por Reiner. El gesto no fue casual ni estético, sino un guiño directo a una de las obras más influyentes y queridas del cineasta.
“This one went to 11”, dijo Glaser desde el escenario, citando una de las escenas más icónicas de la película, en la que el guitarrista Nigel Tufnel presume que su amplificador alcanza el nivel 11, superando el límite habitual. La frase, símbolo del humor y la irreverencia de Reiner, fue recibida con aplausos y evidente emoción entre los asistentes.
El homenaje cobró aún mayor relevancia debido a que los Globos de Oro no cuentan con un segmento oficial In Memoriam, a diferencia de otros premios de la industria. Por ello, el gesto de Glaser se convirtió en uno de los pocos reconocimientos públicos de la noche a la memoria del director.
Robert Reiner, responsable de títulos emblemáticos como When Harry Met Sally (Cuando Harry encontró a Sally, 1989), fue encontrado apuñalado junto a Singer en su residencia de Brentwood el 14 de diciembre. Su hijo mediano, Nick Reiner, fue detenido y enfrenta cargos relacionados con el crimen, un hecho que sacudió profundamente a la comunidad de Hollywood.
Días antes, durante los Critics Choice Awards, la comediante Chelsea Handler, amiga cercana de Reiner, también dedicó palabras de recuerdo al cineasta y a su esposa. “Todos en esta sala saben que el tipo más amable de Hollywood era Rob Reiner”, afirmó, destacando además el compromiso del matrimonio con causas sociales y humanitarias.
Handler subrayó que ambos trabajaron de manera incansable a lo largo de sus vidas para apoyar iniciativas basadas en un principio esencial: la decencia. Un valor que, según recordó, definió tanto la obra cinematográfica de Reiner como su manera de relacionarse con los demás.
El homenaje de Nikki Glaser cerró una gala marcada por el recuerdo y la emoción, reafirmando el legado de Robert Reiner como una figura clave del cine estadounidense, cuya influencia sigue viva tanto en la industria como en quienes compartieron su camino.










