El bacalao a la Vizcaína ocupa un lugar especial durante la Semana Santa en muchos hogares hispanos. Su presencia en la mesa no es casual: históricamente, el pescado sustituyó a la carne durante los días de abstinencia, y el bacalao salado se convirtió en el ingrediente más accesible y duradero.
La salsa es lo que define el plato. Tomate, pimientos y un toque de ajo crean una base intensa que envuelve el pescado sin ocultarlo. El resultado es equilibrado y profundo, ideal para servir con arroz blanco o pan crujiente.
Prepararlo requiere planificación, especialmente para desalar el bacalao correctamente.
Ingredientes
- 1 kg de bacalao salado
- 3 cucharadas de aceite de oliva
- 1 cebolla grande en tiras
- 1 pimiento rojo en tiras
- 3 dientes de ajo picados
- 2 tazas de salsa de tomate natural
- ½ taza de aceitunas verdes
- 2 hojas de laurel
- Pimienta al gusto
Preparación
Desala el bacalao colocándolo en agua fría durante 24 a 48 horas, cambiando el agua varias veces.
Escurre y cocina en agua limpia durante 5 a 8 minutos hasta que esté tierno. Retira y reserva.
En una sartén amplia, calienta el aceite y sofríe la cebolla y el pimiento hasta que estén suaves.
Añade el ajo y cocina brevemente. Incorpora la salsa de tomate, el laurel y la pimienta. Cocina a fuego medio durante 10 a 15 minutos.
Agrega el bacalao en trozos grandes y las aceitunas. Cocina todo junto unos minutos más para que se integren los sabores.
Para que quede perfecto
- No omitas el proceso de desalado; es fundamental.
- Cocina el bacalao lo justo para que no se deshaga en exceso.
- Si la salsa queda muy espesa, añade un poco del agua de cocción del pescado.
El bacalao a la Vizcaína es un plato que mejora al reposar, ya que los sabores se concentran con el tiempo. Servido caliente y acompañado de arroz, representa una tradición que ha cruzado generaciones y fronteras.










