Un aficionado inglés de 62 años ha decidido vender su casa para cumplir un objetivo poco común: seguir a su selección en el Mundial de 2026. El caso de Andy Milne, que ya ha asistido a nueve Copas del Mundo, refleja hasta dónde puede llegar la pasión por el fútbol.
La vivienda, ubicada en Northwich, Inglaterra, está valorada en unas 350.000 libras (alrededor de 400.000 euros). Según explicó al diario británico Daily Mirror, utilizará ese dinero para financiar su viaje por Estados Unidos, México y Canadá, sedes del próximo torneo.
Una pasión que viene de lejos
Milne no es un aficionado cualquiera. Su imagen se hizo viral en el Mundial de Catar 2022, donde apareció sosteniendo una réplica de la Copa del Mundo en las gradas.
Desde entonces, su historia ha llamado la atención por su constancia. Ha estado presente en ocho Mundiales masculinos y uno femenino, y ahora busca completar su décima experiencia.
Además, aclaró que la vivienda que vende no es su residencia principal. Actualmente vive en Tailandia y ha mantenido la propiedad durante más de dos décadas.
Un viaje de siete semanas
El plan del aficionado es seguir a Inglaterra durante todo el torneo. Por eso, tiene previsto permanecer en Norteamérica durante las siete semanas que dure la competición.
Según explicó, ya cuenta con entradas para todos los partidos de Inglaterra hasta una posible final. Sin embargo, reducir costos será clave para hacer viable el viaje.
Por ejemplo, planea hospedarse en casas de amigos en distintas ciudades, incluyendo México, Dallas y Vancouver. De esta manera, busca evitar los elevados precios de alojamiento durante el Mundial.
El alto costo de seguir a una selección
El caso de Milne también pone en evidencia el costo creciente de asistir a un Mundial. Varias asociaciones de aficionados han criticado los precios de las entradas, calificándolos como excesivos.
Actualmente, asistir a todos los partidos de una selección hasta la final puede costar alrededor de 5.000 libras en la categoría más económica. En niveles intermedios, el precio sube a unas 8.500 libras, mientras que las entradas más caras superan las 12.000 libras.
Por eso, muchos aficionados deben planificar durante años o buscar alternativas para reducir gastos.
Más que un viaje, una forma de vida
Para Milne, este no es solo un viaje, sino una forma de vida. Durante años ha ahorrado y organizado su vida en torno a los Mundiales.
Ahora, vender su casa representa el siguiente paso en esa trayectoria. Aunque la decisión puede parecer extrema, refleja el nivel de compromiso de algunos aficionados con el fútbol.
En un torneo que promete ser uno de los más grandes de la historia, historias como esta muestran que, para muchos, el Mundial va mucho más allá del deporte.










