El primer error con el falafel casero suele empezar antes de cocinarlo: usar garbanzos de lata. Para esta receta, los garbanzos deben estar secos y remojados, no cocidos. Esa diferencia es la que permite lograr una mezcla firme, aromática y con una textura que se mantiene al freír.
El falafel forma parte de la cocina de Medio Oriente y se prepara con garbanzos o habas, hierbas frescas, ajo, cebolla y especias. Por fuera debe quedar dorado y crujiente. Por dentro, húmedo, verde por las hierbas y con un sabor profundo, pero no pesado. Se sirve en pan pita, con ensalada, hummus, salsa tahini o simplemente como bocado caliente.
Para que el falafel casero salga bien, la mezcla necesita reposo y el aceite debe estar a buena temperatura.
Ingredientes para el falafel casero
- 1 taza de garbanzos secos
- 1/2 cebolla pequeña picada
- 3 dientes de ajo
- 1 taza de perejil fresco
- 1/2 taza de cilantro fresco
- 1 cucharadita de comino molido
- 1 cucharadita de cilantro molido
- 1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio
- 1 cucharada de harina de garbanzo o harina de trigo, si hace falta
- Sal al gusto
- Pimienta al gusto
- Aceite para freír
Para servir
- Pan pita
- Salsa tahini
- Tomate picado
- Pepino en rodajas
- Lechuga
- Cebolla morada
- Limón
Preparación
Primero, coloca los garbanzos secos en un recipiente amplio y cúbrelos con abundante agua fría. Déjalos en remojo durante 12 horas o toda la noche. Deben crecer y ablandarse, pero no cocinarse.
Luego, escurre muy bien los garbanzos y sécalos con papel de cocina. Este paso ayuda a que la mezcla no quede aguada.
Después, coloca los garbanzos en un procesador de alimentos junto con la cebolla, el ajo, el perejil, el cilantro, el comino, el cilantro molido, la sal y la pimienta. Procesa en pulsos hasta obtener una mezcla granulada y húmeda, no un puré liso.
A continuación, pasa la mezcla a un recipiente. Añade el bicarbonato y mezcla bien. Si la preparación se siente demasiado suelta, incorpora una cucharada de harina de garbanzo o harina de trigo.
Refrigera la mezcla durante 30 a 60 minutos. Ese reposo ayuda a que tome cuerpo y sea más fácil formar las piezas.
Luego, forma bolitas o discos pequeños con las manos. Presiona lo justo para que mantengan la forma, sin compactarlos demasiado.
Calienta aceite en una olla o sartén profunda a fuego medio-alto. Fríe el falafel en tandas, sin llenar demasiado la sartén, hasta que quede dorado por fuera y cocido por dentro.
Finalmente, retira y coloca sobre papel absorbente. Sirve caliente.
Consejos útiles
- No uses garbanzos enlatados para falafel tradicional. Ya están cocidos y hacen que la mezcla se desarme.
- Escurre bien los garbanzos después del remojo. El exceso de agua arruina la textura.
- Procesa en pulsos. La mezcla debe verse granulada, no como hummus.
- Refrigera antes de freír para que el falafel mantenga mejor la forma.
- Fríe en tandas pequeñas para que el aceite no pierda temperatura.
Cómo servir el falafel casero
El falafel casero se sirve caliente, con pan pita, vegetales frescos y salsa tahini. También puede acompañarse con hummus, pepinillos, ensalada de tomate y pepino o arroz especiado.
Al morderlo, debe tener una corteza crujiente y un interior tierno, lleno de hierbas y especias. La clave está en respetar la textura de los garbanzos y no convertir la mezcla en una pasta. Bien hecho, el falafel no necesita carne para sentirse completo.