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Causas de la inflamación y quién se beneficia de una dieta antiinflamatoria

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Alimentos que representan una dieta antiinflamatoria
© Monticelllo | Dreamstime.com

La inflamación es una respuesta natural del cuerpo para defenderse de infecciones y lesiones. Sin embargo, cuando se vuelve crónica, puede convertirse en un problema de salud que aumenta el riesgo de enfermedades graves. Por eso cada vez más personas adoptan dietas antiinflamatorias como parte de un estilo de vida saludable.

¿Qué es la inflamación?

La inflamación es un mecanismo del sistema inmunológico que se activa para reparar tejidos dañados o combatir virus y bacterias. Se manifiesta con enrojecimiento, calor, hinchazón y dolor. Este tipo de inflamación es aguda y suele ser temporal.
El problema surge con la inflamación crónica, una reacción de bajo grado que puede durar meses o años sin una causa clara y que contribuye al desarrollo de enfermedades como diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, artritis, obesidad e incluso ciertos tipos de cáncer.

Causas comunes de inflamación crónica

  • Alimentación poco saludable: exceso de azúcares refinados, grasas trans y ultraprocesados.
  • Sedentarismo: la falta de actividad física reduce la capacidad del cuerpo de controlar la inflamación.
  • Estrés crónico: eleva las hormonas del estrés, como el cortisol, que afectan al sistema inmunológico.
  • Tabaquismo y alcohol: ambos generan radicales libres que dañan las células.
  • Sueño insuficiente: dormir poco altera los procesos de reparación del organismo.
  • Contaminación ambiental: la exposición prolongada a toxinas también puede contribuir.

¿Qué es una dieta antiinflamatoria?

No se trata de una dieta estricta, sino de un patrón alimenticio basado en alimentos frescos y nutritivos que ayudan a reducir la inflamación en el cuerpo.
Incluye:

  • Frutas y verduras ricas en antioxidantes (arándanos, espinacas, brócoli).
  • Pescados grasos como salmón o sardina, ricos en omega-3.
  • Aceite de oliva extra virgen como fuente de grasa saludable.
  • Frutos secos y semillas.
  • Legumbres y cereales integrales.
  • Hierbas y especias como cúrcuma, jengibre y ajo.

Evita: refrescos, carnes procesadas, frituras, harinas refinadas y dulces industriales.

¿Quién se beneficia más de una dieta antiinflamatoria?

  • Personas con artritis: ayuda a reducir dolor y rigidez articular.
  • Quienes tienen síndrome metabólico, diabetes o prediabetes: mejora la sensibilidad a la insulina.
  • Pacientes con enfermedades cardiovasculares: disminuye factores de riesgo como colesterol y presión arterial.
  • Personas con obesidad: facilita la pérdida de peso y reduce la inflamación asociada a la grasa abdominal.
  • Adultos mayores: ayuda a mantener la función cognitiva y la salud general.
  • Cualquier persona que busque prevenir enfermedades crónicas: incluso sin diagnóstico, este estilo de alimentación es beneficioso.

Un enfoque preventivo y sostenible

La dieta antiinflamatoria no es una “cura rápida”, sino un camino a largo plazo hacia la salud. Al combinarla con ejercicio regular, manejo del estrés y un buen descanso, los beneficios se multiplican. Más que seguir una moda, se trata de adoptar un estilo de vida que protege al cuerpo desde adentro.

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