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Químicos “eternos” podrían afectar los huesos de los niños, según estudio

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© Annanahabed | Dreamstime.com

Los químicos PFAS, conocidos como “químicos eternos”, vuelven a generar preocupación en la comunidad científica. Un nuevo estudio sugiere que estos compuestos podrían afectar el desarrollo óseo en niños durante una etapa crítica de crecimiento.

Los químicos PFAS son una familia de miles de sustancias sintéticas utilizadas en productos cotidianos como utensilios antiadherentes, ropa resistente al agua, envases de alimentos y productos de limpieza. Su principal problema es que no se degradan fácilmente en el ambiente y pueden acumularse en el agua, el aire y el cuerpo humano.

De hecho, investigaciones previas han detectado químicos PFAS en la sangre de personas de todas las edades, incluidos recién nacidos. Esto ha encendido alertas sobre su impacto a largo plazo en la salud.

El estudio reciente analizó a más de 200 niños desde su nacimiento hasta la adolescencia. Los investigadores midieron la presencia de distintos tipos de PFAS en la sangre en varias etapas de la vida y evaluaron la densidad ósea cuando los participantes alcanzaron los 12 años.

Los resultados mostraron que los niños con mayor exposición a estos químicos tenían menor densidad mineral ósea, especialmente en el antebrazo. Este efecto se observó de manera constante, independientemente del momento en que ocurrió la exposición.

Los expertos explican que la infancia y la adolescencia son etapas clave para el desarrollo de los huesos. Es durante estos años cuando el cuerpo alcanza su máxima densidad ósea. Si ese proceso se ve afectado, podría aumentar el riesgo de fracturas y osteoporosis en la adultez.

Entre los compuestos estudiados, uno de los más asociados con este efecto fue el PFOA, uno de los PFAS más conocidos y utilizados históricamente.

Aunque el estudio no prueba una relación directa de causa y efecto, se suma a una creciente evidencia que vincula los químicos PFAS con diversos problemas de salud, incluyendo alteraciones hormonales, problemas inmunológicos y ciertos tipos de cáncer.

Reducir la exposición no siempre es sencillo, ya que estos químicos están presentes en muchos productos de uso diario. Sin embargo, algunos especialistas recomiendan usar filtros de agua certificados, evitar envases de comida rápida y optar por utensilios de cocina alternativos como acero inoxidable o vidrio.

El avance de la investigación sobre los químicos PFAS revela un problema silencioso pero extendido. Mientras la ciencia continúa explorando sus efectos, los hallazgos actuales refuerzan la necesidad de prestar atención a lo que parece invisible, pero que podría tener consecuencias duraderas en la salud de las próximas generaciones.

El Especialito

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