La floración de los cerezos ha vuelto a transformar Washington en uno de los destinos más visitados del país, con miles de turistas y residentes que recorren la ciudad para disfrutar de este espectáculo natural.
El evento, considerado uno de los más emblemáticos de la capital estadounidense, llega este año antes de lo previsto y coincide con las celebraciones por el 250 aniversario de la independencia del país.
Un paisaje que marca la primavera
Zonas como la Explanada Nacional y la cuenca del Tidal Basin se han llenado de visitantes que buscan contemplar los tonos rosados y blancos que cubren el paisaje durante unos pocos días.
Excursiones escolares, sesiones de fotos y paseos al aire libre forman parte de la escena habitual en estos días.
Una tradición con más de un siglo
La historia de los cerezos en Washington se remonta a 1912, cuando Japón regaló 3.000 árboles como símbolo de amistad entre ambos países.
Este año, además, se han añadido nuevos ejemplares como parte de las conmemoraciones del aniversario de la independencia estadounidense.
Una floración adelantada
El pico de floración, momento en que la mayoría de las flores están abiertas, se adelantó tres días respecto a lo previsto.
El cambio se produce tras un invierno especialmente frío seguido de un aumento repentino de temperaturas, lo que aceleró el proceso natural.
Un fenómeno breve pero esperado
La floración de los cerezos dura solo unos días, lo que aumenta su atractivo y hace que miles de personas planifiquen sus viajes con anticipación.
Sin embargo, factores como la lluvia o el viento pueden acortar el espectáculo de forma abrupta.
El legado de “Stumpy”
Entre las historias más curiosas destaca la del árbol conocido como “Stumpy”, que se convirtió en un símbolo popular antes de ser retirado en 2024.
Este año, sus clones han florecido por primera vez, lo que mantiene viva su historia y abre la posibilidad de que vuelvan a plantarse en el futuro.










