Un equipo de investigación logró identificar un marcador óseo menstruación en restos humanos de entre los siglos XIV y XVIII, un hallazgo que permite determinar si una persona había experimentado su primera regla a partir del análisis de sus huesos.
El estudio, desarrollado por el Laboratorio de Evolución Humana de la Universidad de Burgos y publicado en la revista The Anatomical Record, analizó 75 fémures procedentes del antiguo monasterio de San Pablo, en el norte de España.
Un cambio interno en el hueso
Mediante técnicas de tomografía computarizada, los investigadores observaron que el crecimiento del fémur en niñas y adolescentes experimenta una transformación significativa con la llegada de la menstruación.
A partir de ese momento, el hueso comienza a crecer desde su interior en un proceso conocido como contracción medular, un patrón que permite identificar este cambio biológico.
Según explicaron las autoras del estudio, Julia Muñoz-Guarinos y Rebeca García González, este fenómeno se convierte en un indicador clave para detectar la menarquia en restos óseos.
El papel de las hormonas en el desarrollo
El proceso está vinculado al aumento de estrógenos durante la pubertad, lo que provoca que el hueso se vuelva más compacto y resistente, reduciendo su espacio interno.
Este cambio, aunque sutil, resulta altamente preciso para los investigadores, ya que refleja una etapa específica del desarrollo femenino.
Además, no se presenta de manera uniforme en todo el cuerpo, lo que explica por qué había pasado desapercibido hasta ahora y por qué ha requerido un enfoque especializado en el estudio de huesos femeninos.
Una nueva herramienta para la historia
El análisis permitió determinar qué individuos ya habían experimentado la menstruación y estimar que la edad promedio de la primera regla rondaba los 15 años en estas poblaciones históricas.
Este dato resulta relevante, ya que sugiere que la menarquia ocurría antes de lo que se había planteado en estudios previos.
Más allá de la biología
Los investigadores destacan que este hallazgo no solo aporta información a la antropología y la biología, sino también a las ciencias sociales.
En muchas sociedades, la llegada de la menstruación marcaba un cambio importante en la vida de las mujeres, afectando sus expectativas y, en algunos casos, su acceso al matrimonio y la maternidad.
Asimismo, la edad de la menarquia está influida por factores como la nutrición, la salud durante la infancia, la genética y la actividad física, lo que convierte este marcador en una herramienta valiosa para comprender el contexto de vida de estas poblaciones.