Una alimentación equilibrada vuelve a situarse en el centro de la prevención de enfermedades cardíacas. Según la nueva guía de la Asociación Americana del Corazón, la salud cardiovascular dieta depende en gran medida de priorizar alimentos naturales y reducir los productos ultraprocesados.
El documento, que actualiza las recomendaciones de 2021, advierte que más de la mitad de los adultos y cerca del 60 % de los niños en Estados Unidos siguen patrones poco saludables. Por eso, los especialistas insisten en la necesidad de cambiar hábitos para reducir el riesgo de enfermedades.
Claves de la salud cardiovascular dieta
La guía establece nueve principios básicos para cuidar el corazón. Además, destaca la importancia de equilibrar la ingesta de alimentos con el gasto energético para mantener un peso adecuado.
Entre las recomendaciones, se incluye aumentar el consumo de verduras y frutas, así como optar por cereales integrales en lugar de refinados. Asimismo, se sugiere priorizar proteínas de origen vegetal, como legumbres y frutos secos, frente a la carne.
Por otra parte, los expertos recomiendan sustituir las grasas saturadas por opciones más saludables, como aceites vegetales o aguacate. De este modo, se busca reducir el impacto negativo en la salud cardiovascular.
También se aconseja limitar el consumo de azúcar, sal y alcohol. Además, se insiste en elegir alimentos mínimamente procesados en lugar de ultraprocesados, que suelen estar asociados a peores indicadores de salud.
Cambios necesarios en los hábitos actuales
Los especialistas señalan que el consumo de proteína animal sigue siendo elevado en comparación con las fuentes vegetales. Sin embargo, este patrón no es el más recomendable para el corazón.
Mientras tanto, los lácteos bajos en grasa continúan siendo una opción frecuente para controlar calorías. No obstante, su beneficio frente a los productos enteros sigue siendo motivo de debate.
Además, existe evidencia sólida de que los alimentos ultraprocesados, especialmente aquellos con alto contenido de sal, están relacionados con problemas de salud. Por eso, reducir su consumo se vuelve fundamental.
Un enfoque sostenible a largo plazo
Más allá de alimentos concretos, la guía insiste en la importancia de mantener un patrón alimentario sostenible. Según explicó Alice Lichtenstein, investigadora de la Universidad Tufts, el objetivo es lograr cambios que se puedan mantener en el tiempo.
Asimismo, recomienda centrarse en el conjunto de la dieta y no en productos aislados. De este modo, se facilita la adopción de hábitos saludables sin caer en restricciones difíciles de cumplir.
Finalmente, los expertos recuerdan que la salud cardiovascular dieta debe ir acompañada de actividad física, buen descanso y la eliminación del tabaco. Según sus estimaciones, hasta el 80 % de las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares se pueden prevenir con estos hábitos.