Los New York Knicks no dejaron dudas en el arranque de las semifinales del Este y aplastaron a los Philadelphia 76ers por 137-98 en el Madison Square Garden, en una noche que se convirtió en una exhibición total de su ofensiva.
Desde el salto inicial, el ambiente era tenso, pero duró poco. Nueva York fue encontrando ritmo, y cuando lo hizo, el partido se rompió por completo.
Jalen Brunson marcó el tono desde el primer cuarto. El base firmó una actuación dominante con 35 puntos y un altísimo nivel de efectividad, liderando a unos Knicks que jugaron con confianza, precisión y una intensidad que Philadelphia nunca logró igualar.
Un partido que se rompió antes del descanso
El primer cuarto fue competitivo, con constantes cambios en el marcador y ambos equipos midiéndose. Pero todo cambió en el segundo.
Sin Brunson en pista por momentos, Karl-Anthony Towns asumió el control ofensivo, dominando en la pintura y en los rebotes. La ventaja comenzó a crecer y los 76ers empezaron a perder respuestas.
Para el descanso, el marcador ya reflejaba la diferencia real entre ambos equipos: 74-51. El Garden estaba encendido y Philadelphia, prácticamente fuera del partido.
Un dominio total de los Knicks
En la segunda mitad no hubo reacción. Nueva York siguió ejecutando con precisión, alcanzando un impresionante 72,2 % de acierto en tiros de campo en el tercer cuarto y ampliando la ventaja a más de 30 puntos.
OG Anunoby, Mikal Bridges y Towns acompañaron a Brunson con actuaciones sólidas, mientras que el equipo mostró profundidad total: hasta 14 jugadores anotaron, un récord de diversidad ofensiva en la historia de la NBA.
Philadelphia nunca encontró respuestas
Los 76ers, que venían de una serie exigente contra Boston, simplemente no pudieron competir. Joel Embiid tuvo una noche discreta y jugó minutos limitados en la segunda mitad, mientras que Paul George fue el más destacado con 17 puntos.
El equipo bajó los brazos temprano, consciente de que el partido estaba fuera de alcance.
Primer golpe en la serie
Con esta victoria, los Knicks toman ventaja 1-0 en la serie y envían un mensaje claro: están listos para pelear por la final de conferencia.
El segundo partido se jugará nuevamente en Nueva York, donde los Knicks buscarán consolidar su dominio y acercarse aún más a la siguiente ronda.