Donald Trump sorprendió este lunes con un tono inusual hacia China en medio de una crisis global. El presidente de Estados Unidos elogió a Xi Jinping, asegurando que ha sido “muy amable” frente a la guerra con Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, una situación que afecta directamente el suministro energético mundial.
Desde la Casa Blanca, Trump destacó que China, a pesar de depender en gran medida del petróleo del Golfo Pérsico, no ha desafiado la postura estadounidense.
Un mensaje en medio de la tensión
Trump subrayó que cerca del 60 % del petróleo que consume China proviene de esa región, lo que hace aún más relevante su reacción ante el conflicto.
Aun así, insistió en que la respuesta de Pekín ha sido moderada. “China no nos ha desafiado”, afirmó, dejando claro que valora la actitud del mandatario chino en este escenario.
Oferta energética de EE.UU.
En medio de la crisis, Trump aprovechó para impulsar una alternativa. Invitó a China y a otros países asiáticos, como Japón y Corea del Sur, a comprar petróleo estadounidense.
El presidente sugirió rutas desde Texas, Luisiana e incluso Alaska, destacando la cercanía geográfica de este último con Asia.
La propuesta llega en un momento en que varias economías asiáticas enfrentan presión por la interrupción del flujo energético desde el Golfo.
Una reunión clave en Pekín
Las declaraciones se producen a pocos días de un encuentro entre ambos líderes en Pekín, programado a partir del 13 de mayo.
Será la primera reunión entre Trump y Xi desde su último cara a cara en Corea del Sur durante una cumbre de la APEC.
Más allá de la tensión internacional, Trump reiteró que mantiene una buena relación con Xi Jinping y destacó los vínculos comerciales entre ambas potencias.
En un contexto marcado por la guerra, la energía y la geopolítica, el tono del mandatario estadounidense apunta a mantener abierta la puerta del diálogo con China.