El director ejecutivo de Chevron, Mike Wirth, advirtió que la crisis en el Estrecho de Ormuz está reduciendo los inventarios de crudo y combustibles a nivel global, lo que ya comienza a reflejarse en un aumento de precios en Estados Unidos.
Durante una entrevista en California, Wirth señaló que el sistema energético enfrenta una presión creciente, con menos reservas disponibles y mayor volatilidad en los mercados.
Inventarios en descenso y precios en alza
Según el ejecutivo, la reducción de inventarios está generando un ajuste en el suministro que impulsa los precios hacia arriba. Actualmente, el precio promedio de la gasolina en Estados Unidos se sitúa en 4,46 dólares por galón, con incrementos sostenidos en las últimas semanas.
Wirth advirtió que el impacto en el país se sentirá principalmente en el costo del combustible, más que en interrupciones directas del abastecimiento.
Señales de escasez en otras regiones
El escenario es más crítico fuera de Estados Unidos. En Europa, el combustible de aviación ya presenta escasez significativa, mientras que en Asia algunos países han comenzado a aplicar medidas para reducir la demanda ante el riesgo de desabastecimiento.
Estas señales reflejan el impacto global de las tensiones en una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
Producción afectada por el bloqueo
La crisis también ha obligado a Chevron a reducir parte de su producción en países como Kuwait y Arabia Saudí, debido a las dificultades para transportar el crudo a través del estrecho.
Por el Estrecho de Ormuz transita cerca del 20 % del suministro energético mundial, lo que lo convierte en un punto crítico para el comercio global de petróleo.
Tensión militar y riesgo creciente
La situación se agrava por el aumento de tensiones en la zona. Este lunes, fuerzas estadounidenses escoltaron buques mercantes en el estrecho y destruyeron embarcaciones iraníes que intentaron bloquear el paso.
En paralelo, el presidente Donald Trump advirtió que responderá con fuerza si Irán ataca embarcaciones estadounidenses en la región.
El escenario mantiene en alerta a los mercados energéticos, con el riesgo de que cualquier escalada adicional provoque nuevas subidas en los precios del combustible a nivel global.