El Gobierno de Estados Unidos anunció la imposición de aranceles a Brasil del 25 % sobre determinados productos, tras concluir una investigación comercial iniciada hace un año bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974.
La medida fue ordenada por el presidente Donald Trump y comunicada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, USTR. Según esa dependencia, varias políticas y prácticas del Gobierno brasileño son “irrazonables” y restringen el comercio estadounidense.
El caso abre un nuevo capítulo de tensión económica entre Washington y Brasilia. También confirma que la administración Trump seguirá usando los aranceles como una herramienta central de presión comercial.
Una investigación de un año
La investigación comenzó en julio de 2025 y examinó varias áreas sensibles de la relación comercial entre ambos países. Entre ellas figuran el comercio digital, los servicios de pago electrónico, los aranceles preferenciales, la aplicación de normas anticorrupción, la protección de propiedad intelectual, el acceso al mercado del etanol y la deforestación ilegal. La USTR determinó que esas prácticas afectan o restringen el comercio de Estados Unidos.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, afirmó que los nuevos gravámenes buscan proteger a trabajadores, productores y exportadores estadounidenses frente a prácticas que Washington considera desleales.
Según Greer, las negociaciones con Brasil durante el último año no resolvieron las diferencias. Aun así, dijo que Estados Unidos mantiene abierta la puerta al diálogo.
Tecnología, etanol y deforestación
Uno de los puntos centrales de la disputa es el trato a empresas tecnológicas estadounidenses. Washington acusa a Brasil de perjudicar a compañías de comercio digital y servicios de pago electrónico.
La administración Trump también cuestiona el acceso de productos estadounidenses al mercado brasileño del etanol. Ese sector es clave para productores agrícolas y energéticos de Estados Unidos.
Otro punto fuerte es la deforestación ilegal. Greer sostuvo que algunos agricultores brasileños obtienen ventajas competitivas al usar tierras deforestadas de forma ilegal. Según Washington, eso pone en desventaja a productores estadounidenses que deben cumplir con reglas más estrictas.
El Gobierno estadounidense también señaló retrocesos en la aplicación de medidas anticorrupción y fallas en la protección de propiedad intelectual.
Brasil rechaza la medida
De acuerdo con reportes de AP y The Wall Street Journal, Brasil rechazó los nuevos aranceles y advirtió que podría responder con medidas de reciprocidad. El Gobierno brasileño sostiene que colaboró con la investigación y niega que exista base para una acción unilateral de este tipo.
El impacto económico dependerá de la lista final de productos afectados. Algunos reportes señalan que artículos sensibles para el consumidor estadounidense, como café y carne, quedarían fuera de los gravámenes para evitar mayor presión inflacionaria.
Un nuevo frente comercial
La investigación incluyó consultas formales con Brasil, dos audiencias públicas y el análisis de más de 360 comentarios escritos. También comparecieron 77 testigos antes de que la administración Trump adoptara la medida final.
Los aranceles a Brasil llegan en un momento de mayor tensión comercial global. Para Washington, la decisión busca corregir prácticas consideradas injustas. Para Brasilia, se trata de una medida política y económica que puede deteriorar una relación bilateral importante.
Por ahora, ambos gobiernos dicen estar abiertos al diálogo. Pero el mensaje de Estados Unidos es claro: si no hay cambios en las políticas brasileñas que Washington considera problemáticas, los aranceles serán el precio de la disputa.