La adolescencia sistemas planetarios ha sido observada por primera vez gracias a un estudio internacional en el que participan la Universidad de La Laguna y el Instituto de Astrofísica de Canarias. El trabajo ha permitido captar con un nivel de detalle sin precedentes una etapa clave en la evolución de los sistemas planetarios, hasta ahora considerada un auténtico misterio.
La investigación forma parte del proyecto ALMA survey to Resolve exoKuiper belt Substructures, conocido como ARKS, y se basa en una serie de diez artículos publicados de manera simultánea en la revista Astronomy and Astrophysics. El estudio se realizó utilizando el radiotelescopio Atacama Large Millimeter/submillimeter Array, ALMA, una de las infraestructuras astronómicas más avanzadas del mundo.
Gracias a estas observaciones, los científicos obtuvieron las imágenes más nítidas hasta la fecha de 24 discos de escombros, cinturones de polvo que permanecen tras la formación de los planetas. Estos discos representan una fase intermedia en la evolución de los sistemas planetarios, más avanzada que la etapa de formación, pero aún lejos de la madurez completa.
Según explicó el Instituto de Astrofísica de Canarias, estos resultados son especialmente valiosos para comprender cómo se forman y reorganizan los planetas jóvenes y cómo evolucionan hasta constituir sistemas complejos, similares al Sistema Solar. La adolescencia sistemas planetarios ofrece pistas clave sobre la manera en que los planetas se agrupan, migran y estabilizan con el paso del tiempo.
Carlos del Burgo, investigador de la ULL y del IAC y miembro del equipo ARKS, destacó que la capacidad de ALMA para revelar estructuras finas en los discos permite combinar estas imágenes con otros métodos de observación, como las curvas de velocidad radial y de luz, mejorando la caracterización de planetas en etapas tempranas.
Por su parte, Meredith Hughes, profesora asociada de astronomía en la Wesleyan University y colíder del estudio, señaló que durante años los astrónomos han podido observar la infancia de los planetas en formación, pero la adolescencia había permanecido como un eslabón perdido. Este proyecto, afirmó, ofrece una nueva perspectiva para interpretar fenómenos como la dinámica del Cinturón de Kuiper y el crecimiento de planetas grandes y pequeños.
En el Sistema Solar, el equivalente a esta etapa evolutiva es el Cinturón de Kuiper, un anillo de cuerpos helados situado más allá de Neptuno que conserva evidencias de antiguas colisiones y migraciones planetarias ocurridas hace miles de millones de años. El análisis de discos de escombros exoplanetarios permite comprender mejor los procesos que tuvieron lugar mientras se formaban la Luna y los planetas.
El IAC explicó que los discos de escombros son extremadamente tenues, hasta miles de veces más débiles que los discos ricos en gas donde nacen los planetas. A pesar de ello, el equipo ARKS logró producir imágenes de gran detalle que revelan estructuras complejas como múltiples anillos, halos extensos, bordes definidos y asimetrías inesperadas.
Sebastián Marino, líder del programa ARKS y profesor asociado de la University of Exeter, señaló que los resultados muestran una diversidad notable de configuraciones, reflejo de una etapa dinámica y compleja en la historia de los sistemas planetarios. En aproximadamente un tercio de los discos observados se identificaron subestructuras claras que podrían haberse formado en fases tempranas o haber sido esculpidas por planetas a lo largo del tiempo.
El proyecto ARKS reúne a cerca de 60 científicos de distintos países y está liderado por la University of Exeter, el Trinity College Dublin y la Wesleyan University, con una destacada participación de la Universidad de La Laguna y el Instituto de Astrofísica de Canarias.










