
Jaleel Battles Jr. e Isa Antonetti,
que interpretan a Ibrahim joven y Omara joven
(respectivamente) en
Buena Vista Social Club en Broadway.
El amor en Buena Vista Social Club no comienza con una confesión. Comienza con una canción. Y eso lo cambia todo.
La historia de Omara e Ibrahim, en su juventud, se desarrolla en medio de diferencias sociales, decisiones difíciles y un contexto que no siempre favorece el romance. Sin embargo, cuando comparten música por primera vez, nace una conexión que no necesita traducción.
“Entiendes la historia por el diálogo y entiendes el sentimiento por la música, incluso si no entiendes el idioma,” explica Jaleel Battles Jr., quien actualmente interpreta a Ibrahim joven en Broadway. Para él, esa es la prueba de que el amor en Buena Vista Social Club trasciende palabras.

Natalie Venetia Belcon, Mel Semé (en primer plano) Que
interpretan a Omara e Ibrahim
como adultos en Buena Vista Social Club en Broadway. ,
Wesley Wray, que anteriormente
interpretó a Ibrahim joven
CRÉDITO: Matthew Murphy
Cuando la música dice lo que el corazón no puede
Ibrahim es un personaje reservado, marcado por la pérdida y por la dificultad de confiar. En su primer encuentro con Omara, no encuentra las palabras correctas. Encuentra una melodía.
“Lo primero que puede expresar es la música,” dice Battles Jr. “Es su forma de mostrar intimidad cuando no puede decirlo en voz alta.”
Isa Antonetti, quien da vida a Omara joven, coincide en que la música es el verdadero idioma de esta relación. “A pesar de todo lo que los separa, la música los une,” afirma.
Hay una escena que resume esa vulnerabilidad: una canción a capela donde no hay instrumentos que los respalden. Solo sus voces.
“Si no empiezo en el tono correcto, tenemos que confiar el uno en el otro,” explica Antonetti. “En ese momento no existe nada más, solo nosotros cantando.”
Ese instante no solo es técnicamente exigente. Es emocionalmente crudo. Representa el punto donde el amor en Buena Vista Social Club se siente más real.
Amar también es decidir
Pero el amor no vive aislado de la realidad. Hacia el segundo acto, las decisiones pesan. Omara enfrenta la posibilidad de avanzar en su carrera, aunque eso implique dejar atrás a quienes la ayudaron a empezar.
“Ella cree que ya ha sacrificado suficiente,” explica Antonetti. “Y luego se da cuenta de que tiene que sacrificar aún más.”
Para Ibrahim, el golpe es profundo. “Es la primera persona con la que realmente se abrió,” comparte Battles Jr. “Y cuando ella decide irse, él siente que no puede volver a pasar por eso.”
No es un final lleno de reproches. Es más silencioso. Más humano.

CRÉDITO: Matthew Murphy
Un amor que no desaparece
Décadas después, la música vuelve a unirlos. Ya no como una promesa juvenil, sino como una conexión transformada por el tiempo.
“Puede que no sea la misma intimidad,” reflexiona Battles Jr., “pero ese amor nunca cambió.”
Ese es el corazón del amor en Buena Vista Social Club. No es un cuento de hadas. No es un amor que vence todo. Es un amor que evoluciona, que duele, que se transforma y que encuentra otra manera de permanecer.
En un escenario de Broadway donde todo podría volverse espectáculo, esta historia apuesta por algo más sencillo y más poderoso: la idea de que hay amores que no necesitan quedarse para ser verdaderos.










