Un hombre fue arrestado durante la madrugada de este lunes tras presuntamente causar daños materiales en la residencia del vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, ubicada en el estado de Ohio. El incidente ocurrió poco después de la medianoche y fue atendido por agentes del Servicio Secreto, que confirmaron que el vicepresidente y su familia no se encontraban en el lugar al momento de los hechos.
De acuerdo con un comunicado oficial, la casa de JD Vance estaba desocupada cuando el sospechoso rompió varias ventanas y provocó daños a la propiedad. El Servicio Secreto señaló que el vicepresidente y su familia habían salido del estado con anterioridad, por lo que no hubo personas en riesgo durante el ataque.
Un portavoz de Vance confirmó posteriormente que tanto él como su esposa, Usha, y el resto de su familia se encuentran en buen estado. La rápida aclaración buscó disipar cualquier preocupación sobre la seguridad del vicepresidente, quien actualmente cumple funciones en Washington D.C.
El sospechoso fue detenido y puesto bajo custodia de la Policía de Cincinnati, donde enfrenta cargos iniciales por daños a la propiedad. Hasta el momento, las autoridades no han revelado la identidad del detenido ni los posibles motivos detrás del ataque. El Servicio Secreto indicó que continúa colaborando con las fuerzas policiales locales y con la Fiscalía para evaluar si se presentarán cargos adicionales.
La casa de JD Vance fue adquirida en 2018 por aproximadamente 1,4 millones de dólares, según registros oficiales. La propiedad se encuentra en el barrio de East Walnut Hills, una zona residencial de Cincinnati situada a orillas del río Ohio. Se trata de una vivienda privada que el vicepresidente utiliza cuando se encuentra fuera de la capital estadounidense.
Como ocurre con sus predecesores, cuando JD Vance se encuentra en Washington, reside en el Observatorio Naval de Estados Unidos, la residencia oficial de los vicepresidentes desde la década de 1970. Este tipo de residencias privadas, aunque protegidas, no siempre cuentan con el mismo nivel de seguridad permanente que los domicilios oficiales.
El ataque a la casa de JD Vance ha reavivado el debate sobre la seguridad de los altos funcionarios fuera de Washington y el aumento de incidentes contra propiedades vinculadas a figuras políticas, en un contexto de creciente polarización en el país.










