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El Niño se forma en el Pacífico y podría intensificarse con impacto en lluvias, calor y ciclones

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Fotografía del 2023 cedida por la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) que muestra el blanqueamiento de corales en Cheeca Rocks, en los Cayos de Florida (Estados Unidos). La aparición del fenómeno meteorológico de 'El Niño' durante el verano boreal podría acarrear este año el quinto blanqueamiento global de corales en el mundo, por el repentino aumento de las temperaturas de los océanos, según las autoridades meteorológicas de Estados Unidos. EFE/ Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica

La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos confirmó la formación de El Niño en el Pacífico tropical, un fenómeno que podría intensificarse durante los próximos meses y provocar cambios importantes en el clima de varias regiones.

Según la NOAA, el evento tiene altas probabilidades de pasar de moderado a fuerte durante el otoño. El organismo estima un 63 % de probabilidad de que las temperaturas de la superficie del mar superen en más de 2 grados centígrados el promedio habitual en su zona de impacto del Pacífico.

La agencia declara la formación de El Niño cuando las temperaturas del Pacífico ecuatorial se mantienen al menos 0,5 grados centígrados por encima del promedio durante varios meses consecutivos.

Un fenómeno con efectos amplios

El Niño se caracteriza por aguas más cálidas de lo normal en el Pacífico tropical y por vientos del oeste más intensos. Esa combinación altera patrones atmosféricos y puede modificar lluvias, temperaturas y actividad ciclónica.

Para Estados Unidos, la NOAA anticipa condiciones más secas en algunas zonas y un invierno más cálido de lo habitual. Sin embargo, el sur del país podría enfrentar más tormentas, lo que aumenta el riesgo de episodios de lluvia intensa.

El fenómeno también suele incrementar la actividad de ciclones tropicales en el Pacífico, mientras reduce la probabilidad de huracanes en el Atlántico.

Temporadas distintas en el Atlántico y el Pacífico

En mayo, la NOAA pronosticó 14 ciclones con nombre para la temporada del Atlántico, incluidos seis huracanes. Esa cifra se ubica por debajo del promedio histórico.

En contraste, el Pacífico podría tener una temporada más activa, con entre 15 y 22 tormentas con nombre.

El organismo también advirtió sobre un mayor riesgo de inundaciones por oleaje, especialmente en la Costa Oeste de Estados Unidos. Además, el calentamiento del océano podría influir en la migración de peces y favorecer la aparición de algas dañinas.

Calor y sequía en Estados Unidos

La llegada de El Niño coincide con una semana de calor temprano en Estados Unidos. El Servicio Meteorológico Nacional prevé temperaturas por encima del promedio en la mayoría de los estados, con valores que podrían superar los 37 grados centígrados, equivalentes a 100 grados Fahrenheit.

La NOAA ya había advertido en marzo que la sequía que afecta a más de la mitad del país podría extenderse durante la primavera. También anticipó temperaturas superiores al promedio histórico en casi todo el territorio entre abril y junio.

Ese contexto aumenta la preocupación por los efectos acumulados del calor, la falta de lluvia y los cambios asociados al nuevo patrón climático.

Un evento que podría ser prolongado

La principal preocupación de los expertos es que este episodio de El Niño no solo sea fuerte, sino también prolongado. Si las aguas del Pacífico permanecen más cálidas de lo normal durante varios meses, sus efectos podrían sentirse en agricultura, pesca, energía, transporte y preparación ante desastres naturales.

Aunque el fenómeno no produce los mismos efectos en todos los países, su influencia suele ser global. Puede alterar temporadas de lluvia, aumentar riesgos de inundaciones en unas regiones y agravar sequías en otras.

Por ahora, la NOAA mantiene el seguimiento del Pacífico tropical y advierte que los próximos meses serán clave para medir la fuerza real del evento.

La formación de El Niño llega en un momento en que muchas comunidades ya enfrentan temperaturas extremas, sequía y temporadas de tormentas cada vez más vigiladas. Para autoridades y población, el mensaje es claro: el clima entra en una fase que exigirá preparación y monitoreo constante.

El Especialito

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