Estados Unidos completó una nueva ola de ataques contra objetivos militares en Irán, en una operación de cinco horas que elevó aún más la tensión en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio energético mundial.
El Comando Central de Estados Unidos, Centcom, informó que la ofensiva concluyó a las 10:15 de la noche, hora del este. Según el mando militar, las fuerzas estadounidenses atacaron objetivos en Bushehr, Chah Bahar, Jask, Konarak, Abu Musa y Bandar Abbas. La operación se dirigió contra defensas costeras, instalaciones de misiles y drones, y capacidades marítimas iraníes.
El objetivo declarado por Washington es reducir la capacidad de Teherán para atacar buques comerciales en el estrecho de Ormuz. El paso marítimo se ha convertido en el centro de la nueva escalada entre ambos países.
Tercera jornada consecutiva de ataques
La ofensiva marca la tercera jornada consecutiva de ataques estadounidenses contra Irán. De acuerdo con Centcom, más de 50.000 militares estadounidenses permanecen desplegados en Oriente Medio. El mando aseguró que sus fuerzas continúan preparadas para responder a cualquier amenaza en la región.
La nueva operación llegó horas después de que el presidente Donald Trump reactivara el bloqueo naval contra la República Islámica. El mandatario también afirmó que Estados Unidos asumirá el papel de “guardián” del estrecho de Ormuz.
Trump sostuvo que Washington no seguirá protegiendo gratuitamente a los países que se benefician del tránsito por esa vía marítima. Según sus declaraciones, otras naciones deberán compensar a Estados Unidos por los costos de garantizar la seguridad en la zona.
El estrecho de Ormuz vuelve al centro del conflicto
El estrecho de Ormuz es clave para el transporte global de petróleo y gas. Por esa vía circula una parte importante del crudo mundial. Por eso, cualquier amenaza de cierre o militarización impacta de inmediato en los mercados y en la seguridad regional.
Irán declaró cerrada la vía “hasta nuevo aviso” tras los recientes ataques estadounidenses. Sin embargo, Washington insiste en mantener el tránsito protegido y en reducir las capacidades militares iraníes cerca de la costa.
Reportes internacionales señalan que también se registraron explosiones en zonas del sur de Irán, incluidas áreas cercanas a Bandar Abbas y Bushehr. Medios iraníes reportaron heridos en algunos puntos atacados, aunque no existe todavía un balance completo e independiente de daños.
Una escalada con riesgo regional
La crisis no se limita a Estados Unidos e Irán. Teherán ha respondido con ataques contra países aliados de Washington en la región, incluidos lugares con presencia militar estadounidense. Esa dinámica aumenta el riesgo de una expansión del conflicto.
The Guardian reportó que Irán lanzó represalias contra aliados estadounidenses como Baréin y Jordania, mientras Estados Unidos mantuvo sus bombardeos sobre objetivos iraníes. También se han reportado ataques contra embarcaciones vinculadas a Emiratos Árabes Unidos en el estrecho de Ormuz.
La propuesta de Trump de cobrar compensación por la protección del estrecho agrega otro elemento de tensión. No se trata solo de una disputa militar. También abre una pelea económica y diplomática con los países que dependen de esa ruta.
Por ahora, Estados Unidos insiste en que seguirá golpeando capacidades iraníes si considera que existe una amenaza para el comercio marítimo. Irán, por su parte, mantiene su desafío sobre Ormuz. La situación deja a Oriente Medio en uno de sus momentos más delicados, con una vía petrolera clave bajo presión y una guerra de mensajes que ya se traduce en ataques reales.