El teletrabajo y salud mental vuelven a estar bajo análisis después de que un nuevo estudio en Estados Unidos concluyera que trabajar desde casa puede aumentar de forma considerable el aislamiento y empeorar el bienestar psicológico, especialmente entre las personas que viven solas.
La investigación, publicada en Science y realizada por autoras del Banco de la Reserva Federal de Nueva York y de las universidades de Harvard y Virginia, profundiza en una paradoja laboral: muchas personas desean trabajar a distancia, pero podrían no percibir de inmediato los efectos que esa modalidad tiene sobre su salud emocional.
Según el estudio, el trabajo remoto aumenta el tiempo que las personas pasan en soledad, empeora diversos indicadores de bienestar mental y eleva el uso de servicios de salud mental y medicamentos recetados.
Más horas en soledad
El teletrabajo se expandió con fuerza durante la pandemia de covid-19 y se mantuvo después como una opción deseada por millones de trabajadores. En Estados Unidos, pasó del 7 % en 2019 al 28 % en 2023.
El estudio analizó datos de una encuesta realizada a 568.000 personas entre 2011 y 2024, excluyendo los años 2020 y 2021, cuando la pandemia alteró de forma excepcional la vida laboral y social.
Antes de la pandemia, las personas pasaban en promedio 5,4 horas despiertas en soledad durante los días laborables. Después, quienes trabajaban a distancia sumaron algo más de una hora adicional solos.
El impacto fue más fuerte entre quienes viven solos. En ese grupo, la probabilidad de pasar todo el día sin contacto social aumentó 7 puntos porcentuales. Entre 2022 y 2024, estas personas pasaron el 45,9 % de sus días de teletrabajo completamente solas y el 31,1 % sin ningún contacto social.
El trabajo como fuente de conexión
Una de las conclusiones más relevantes es que el aislamiento durante la jornada laboral no se compensó de manera significativa con más vida social fuera del horario de trabajo.
Esto importa porque el lugar de trabajo sigue siendo una fuente clave de vínculos. El estudio cita una encuesta de 2022 que encontró que los adultos eran más propensos a hacer amistades en el trabajo que en lugares de culto, barrios, clubes o escuelas de sus hijos.
Ese dato rompe con una idea común: que el trabajo solo es trabajo. Para muchas personas, también es una parte importante de su red social.
Cuando esa conexión desaparece o se reduce, el impacto puede tardar en notarse, pero no por eso deja de existir.
Más malestar psicológico
Durante los años analizados, el malestar psicológico aumentó de forma general. Según las autoras, el teletrabajo explicaría aproximadamente un tercio de ese incremento.
El efecto fue más marcado entre personas que viven solas. En ese grupo, el aumento del malestar mental fue aproximadamente el doble que entre quienes viven con familiares.
Otros indicadores, como la frecuencia de depresión, el uso de servicios de salud mental y las recetas de antidepresivos, también mostraron tendencias al alza.
Las personas que trabajaban a distancia tenían un 4,6 % más de probabilidades de acudir a un profesional de salud mental que quienes trabajaban de forma presencial.
No solo es más flexibilidad
El estudio también descarta una explicación simple: que las personas con teletrabajo buscaran más atención médica solo porque tenían más flexibilidad.
Si ese fuera el caso, también deberían haber aumentado los exámenes físicos o las revisiones rutinarias. Pero ocurrió lo contrario: esas visitas no crecieron y, en algunos casos, disminuyeron.
En cambio, sí aumentó el uso relativo de medicamentos para trastornos de salud mental. Las recetas para depresión o ansiedad subieron 1,8 puntos porcentuales, mientras que otros medicamentos no relacionados con salud mental, como estatinas para el colesterol alto, no tuvieron el mismo aumento.
Una modalidad deseada, pero no perfecta
La mayoría de los trabajadores afirma disfrutar el teletrabajo. Una encuesta de 2024 citada por el estudio mostró que el 24 % consideraba ideal trabajar a distancia a tiempo completo. Muchos incluso aceptarían una reducción salarial de entre 4 % y 10 % a cambio de conservar esa opción.
Ese deseo es comprensible. El teletrabajo puede ahorrar tiempo de transporte, ofrecer flexibilidad y facilitar la organización personal.
Pero el estudio advierte que sus efectos sobre el bienestar pueden tardar en manifestarse. En otras palabras, alguien puede sentirse cómodo trabajando desde casa hoy y no notar de inmediato cómo la reducción del contacto social afecta su salud mental con el tiempo.
El reto de encontrar equilibrio
Las autoras reconocen que el estudio tiene limitaciones. Como los datos llegan hasta 2024, no captan completamente las adaptaciones a largo plazo que podrían desarrollar los teletrabajadores, como crear redes sociales fuera del empleo.
Aun así, el mensaje es importante: el teletrabajo y salud mental deben analizarse juntos, no como temas separados.
Trabajar desde casa no tiene que ser negativo para todos. Pero para quienes viven solos o tienen pocas interacciones sociales, puede aumentar un aislamiento que se acumula silenciosamente.
La solución no tiene que ser volver de golpe a la oficina todos los días. Puede ser diseñar modelos híbridos, crear espacios reales de conexión, fomentar reuniones presenciales útiles y ayudar a que los trabajadores no pierdan por completo el contacto humano que antes ocurría de forma natural.
El teletrabajo llegó para quedarse. La pregunta ahora es cómo hacerlo sostenible sin que la comodidad termine costando bienestar.