El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, negó este martes que las elecciones legislativas de medio mandato influyan en sus decisiones sobre la guerra con Irán y la tensión en el estrecho de Ormuz. El mandatario aseguró que su estrategia responde a lo que considera correcto, no al calendario electoral.
“Probablemente no tendrán ningún impacto en mí. Solo voy a hacer lo correcto”, dijo Trump durante un encuentro con el presidente libanés, Joseph Aoun, al ser preguntado sobre si Irán intenta influir en los comicios mediante sus amenazas sobre el estratégico paso marítimo.
Las declaraciones llegan en un momento de alta tensión militar. Estados Unidos e Irán continúan enfrentados por el control del estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte global de petróleo, mientras se mantiene la presión sobre los mercados energéticos y sobre la política interna estadounidense.
“No pienso en las elecciones”
Trump rechazó que la cercanía de los comicios del 3 de noviembre, en los que estará en juego la mayoría republicana del Congreso, condicione su postura frente a Teherán.
“No lo contemplo como si se fueran a celebrar elecciones en un periodo de tiempo determinado”, afirmó. También respondió a quienes lo acusan de actuar con cálculo político: “Todo el mundo dice: ‘Lo estás haciendo antes de las elecciones’. No puedo pensar que esto tenga que ver con eso”.
El presidente sostuvo que la población está satisfecha con su gestión, aunque la crisis con Irán ha coincidido con un aumento de la presión económica, especialmente por los precios de la energía.
Ormuz, petróleo y presión interna
El estrecho de Ormuz es uno de los pasos marítimos más sensibles del mundo. Una interrupción prolongada puede afectar el flujo de petróleo y gas, elevar los precios del combustible y golpear directamente a los consumidores.
La guerra con Irán ya ha tenido impacto en el bolsillo de los estadounidenses. Según el texto base, el encarecimiento de la gasolina y el diésel desde el inicio del conflicto ha supuesto un costo adicional estimado de 71.000 millones de dólares para los consumidores, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Brown.
Ese tipo de presión económica puede convertirse en un problema político para cualquier administración. Los republicanos enfrentarán a los votantes en noviembre mientras continúan los bombardeos y crece la inquietud por los costos de la guerra.
Una crisis sin salida clara
La administración Trump insiste en que mantiene abiertas opciones diplomáticas, pero la confianza entre Washington y Teherán sigue en mínimos. Analistas citados por AP advierten que el uso de ataques aéreos intensificados tiene límites si no está acompañado de una estrategia política clara.
El problema para Trump es doble. En el exterior, debe contener a Irán sin provocar una guerra regional más amplia. En casa, debe convencer a los votantes de que el costo económico y militar del conflicto tiene una justificación.
Por ahora, el presidente intenta separar ambas cosas. Dice que no piensa en las elecciones cuando decide sobre Irán. Pero en Washington, pocas crisis internacionales quedan completamente fuera del cálculo político.
Con los precios energéticos bajo presión, los ataques en aumento y las legislativas cada vez más cerca, la guerra con Irán podría convertirse en uno de los temas centrales de la campaña. Aunque Trump diga que no decide mirando las urnas, los votantes sí podrían decidir mirándolo a él.