El precio del petróleo cambió de dirección este jueves y volvió a subir por la tensión militar entre Estados Unidos e Irán. El barril de Brent, referencia en Europa, se acercó a los 86 dólares después de una apertura en negativo, mientras los mercados siguen atentos al estrecho de Ormuz.
A las 15:30 hora española, el Brent para entrega en septiembre subía 1,01 % y se situaba en 85,77 dólares. El West Texas Intermediate, WTI, referencia en Estados Unidos, avanzaba 0,99 %, hasta los 80,39 dólares.
El repunte refleja el nerviosismo de los inversores ante una posible interrupción mayor del suministro energético. El estrecho de Ormuz es una de las rutas más sensibles del comercio mundial de petróleo. Cualquier bloqueo, ataque o caída fuerte del tránsito marítimo puede mover los precios con rapidez.
La tensión vuelve a golpear al mercado
Estados Unidos lanzó una segunda oleada de ataques contra Irán, dirigida a reducir capacidades militares que, según Washington, amenazan a buques en la zona. Irán informó del impacto de proyectiles en un aeropuerto de la provincia de Semnan, en el norte del país, y elevó el tono de sus amenazas contra infraestructuras regionales.
El intercambio de ataques ha complicado aún más el tránsito por Ormuz. Según el texto original, el tráfico marítimo se mantiene en torno al 10 % del volumen habitual. Aunque no hay un bloqueo total, la ruta sigue lejos de una normalización.
Además, algunas compañías navieras han comenzado a recomendar a sus flotas evitar la ruta por Omán, de acuerdo con Banca March. Esa cautela aumenta los costos y la incertidumbre para el transporte de crudo y gas.
El gas también sube
La presión no se limita al petróleo. El gas natural TTF, referencia en Europa, también registró una subida del 1,51 %. El megavatio hora superó los 52 euros.
La reacción del gas muestra que el mercado no solo teme por el crudo. También observa el riesgo de una crisis energética más amplia si la tensión se extiende a otras infraestructuras de Oriente Medio.
Irán ha amenazado con atacar instalaciones regionales si Estados Unidos golpea sus infraestructuras. Esa posibilidad preocupa porque podría afectar rutas, puertos, terminales y cadenas de suministro conectadas al mercado energético.
Las bolsas sienten el golpe
El aumento del petróleo y del gas presionó a los mercados europeos, que ya venían con pérdidas durante la jornada. La Bolsa de Fráncfort destacaba con una caída del 0,93 %.
En Nueva York, la apertura fue mixta. El Nasdaq caía 0,43 %, el S&P 500 retrocedía 0,17 % y el Dow Jones subía 0,26 %.
Los mercados suelen reaccionar con cautela ante este tipo de escaladas. Un petróleo más caro puede alimentar la inflación, encarecer el transporte y afectar las expectativas de crecimiento. También complica el trabajo de los bancos centrales, que vigilan cualquier presión adicional sobre los precios.
Una crisis con efecto global
La subida del precio del petróleo confirma que el conflicto entre Estados Unidos e Irán ya no se mide solo en términos militares o diplomáticos. También tiene impacto directo en la economía global.
Si el tránsito por Ormuz sigue restringido, el mercado podría mantenerse bajo presión. Si la tensión baja, los precios podrían moderarse. Por ahora, los inversores están reaccionando a cada ataque, amenaza y señal de interrupción.
La liberación de una ciudadana estadounidense detenida en Irán desde diciembre de 2024 añadió un elemento diplomático a la jornada. Pero no bastó para calmar al mercado.
El mensaje es claro: mientras Ormuz siga en riesgo, el precio del petróleo seguirá moviéndose al ritmo de la guerra, la diplomacia y el miedo a una crisis energética mayor.