La mermelada de fresa no depende del calendario. Es una de esas recetas que se repiten todo el año porque funcionan igual en una mañana tranquila de enero que en cualquier otro momento. Prepararla en casa tiene menos que ver con la temporada y más con el gesto. Cortar la fruta, encender el fuego, dejar que el tiempo haga su parte.
En muchas cocinas, hacer mermelada sigue siendo una forma de volver a lo básico. Pocos ingredientes, una olla y atención constante. No hay atajos ni necesidad de complicar lo que ya está bien pensado.
Ingredientes
- 1 kg de fresas
- 500 g de azúcar
- Jugo de 1 limón
Preparación
- Lava bien las fresas, retira los tallos y córtalas en mitades o cuartos según su tamaño.
- Coloca las fresas en una olla amplia junto con el azúcar y el jugo de limón. Mezcla suavemente.
- Deja reposar la mezcla durante 30 minutos para que la fruta empiece a soltar sus jugos.
- Lleva la olla a fuego medio y cocina, removiendo de vez en cuando, hasta que hierva.
- Baja el fuego y continúa la cocción durante 35 a 45 minutos, removiendo con más frecuencia hacia el final, hasta que espese.
- Retira la espuma que se forme en la superficie.
- Comprueba el punto colocando una pequeña cantidad en un plato frío. Si se mantiene firme al inclinarlo, está lista.
- Retira del fuego y deja reposar unos minutos antes de envasar.
Consejos útiles
- Aunque no estén en su punto máximo, las fresas frescas bien seleccionadas dan buen resultado.
- El limón no solo aporta acidez, también ayuda a la conservación y a la textura.
- Si te gusta una mermelada más rústica, deja trozos grandes. Para una más uniforme, machaca ligeramente al final.
- Guarda en refrigeración una vez abierta.
La mermelada de fresa se integra sin esfuerzo a la rutina diaria. No busca sorprender, busca acompañar. A veces eso es justo lo que hace que una receta se quede.










