La inflación en EE.UU. en diciembre de 2025 se mantuvo estable y sin sobresaltos. El Índice de Precios de Consumo (IPC) cerró el último mes del año en 2,7 % interanual, el mismo nivel registrado en noviembre y en línea con las previsiones del mercado, según informó el Buró de Estadísticas Laborales (BLS).
El dato aporta algo de alivio en un contexto económico marcado por la incertidumbre fiscal, el impacto de la política arancelaria del presidente Donald Trump y la amenaza latente de un nuevo cierre del Gobierno federal.
La inflación subyacente, que excluye los precios más volátiles de energía y alimentos, también se mantuvo estable en 2,6 %, aunque en este caso el resultado quedó ligeramente por debajo de las expectativas de los analistas, que anticipaban mayores presiones inflacionarias.
En términos mensuales, el IPC aumentó 0,3 % en diciembre, acelerándose frente al avance del 0,2 % registrado en noviembre. La inflación subyacente subió 0,2 %, sin cambios respecto al mes anterior.
El sector vivienda volvió a ser el principal motor del aumento mensual. El índice correspondiente avanzó 0,4 %, confirmando que los costos habitacionales siguen siendo uno de los factores más persistentes en la inflación estadounidense.
Los precios de los alimentos crecieron 0,7 % en diciembre, tanto en el consumo dentro del hogar como en el consumo fuera de casa. En comparación interanual, los alimentos acumulan un alza del 3,1 %, una de las más elevadas entre los principales componentes del índice.
La energía mostró un aumento mensual del 0,3 %, moderándose frente al repunte del 1,1 % observado en noviembre. Esto ocurrió pese a una caída del 0,5 % en los precios de la gasolina, que habían subido un 3 % el mes previo. En términos interanuales, el índice energético avanzó 2,3 %.
Otros sectores que registraron aumentos en diciembre incluyen tarifas aéreas, atención médica, ropa, cuidado personal, recreación y educación, lo que refleja una inflación más dispersa, aunque contenida.
Por el contrario, se observaron descensos en comunicaciones, automóviles y camiones usados, así como muebles y artículos para el hogar, categorías que habían presionado al alza los precios en años anteriores.
El dato del IPC adquiere especial relevancia tras el cierre federal de 43 días ocurrido entre octubre y noviembre, durante el cual se dejaron de publicar indicadores clave como el desempleo y el Producto Interior Bruto (PIB). La inflación fue la única gran estadística económica que se mantuvo activa, debido a su impacto directo en el ajuste del costo de vida y los beneficios de la Seguridad Social.
La ausencia de otros indicadores ha complicado el análisis del panorama económico y el trabajo de la Reserva Federal, que sigue de cerca estos datos para definir su política monetaria.
El riesgo de un nuevo apagón estadístico sigue latente. Si el Congreso no aprueba un nuevo presupuesto antes del 30 de enero, Estados Unidos podría enfrentar otro cierre gubernamental en febrero, lo que volvería a limitar la publicación de datos económicos esenciales.









