El cineasta colombiano Simón Mesa Soto estrena esta semana en Estados Unidos su segundo largometraje, Un poeta, una tragicomedia que incomoda al espectador mientras explora temas como el arte, las clases sociales, la frustración personal y el fracaso.
La película, titulada A Poet en su distribución internacional, llega a salas estadounidenses tras un recorrido destacado en festivales y una nominación a Mejor Película Iberoamericana en los premios Goya. Se trata de una obra profundamente personal, nacida de lo que el propio director define como “su peor versión”.
“Me puse a pensar en qué clase de profesor me convertiría en 20 años si renunciara al sueño del cine. Creo que imaginé cómo sería mi peor versión”, explica Mesa Soto, originario de Medellín, en una entrevista concedida a EFE desde Nueva York.
Aunque el punto de partida tiene tintes autobiográficos, el director aclara que quiso alejarse del mundo del cine para centrarse en una generación concreta de artistas en Colombia. Un poeta se adentra en la vida de aquellos poetas que crecieron en el Medellín de los años 80 y 90, muchos de ellos marcados por el desencanto y una bohemia que terminó convirtiéndose en estancamiento.
“Había gente muy talentosa que fue cayendo poco a poco en ese vacío de la bohemia y que hoy son adultos que viven de las glorias del pasado. Era como si convertirme en eso fuese un poco mi destino”, reflexiona el cineasta.
Un protagonista incómodo y profundamente humano
De esa reflexión nace Óscar Restrepo, un poeta de mediana edad que vive con su familia en Medellín y permanece anclado al recuerdo de un poemario que le dio reconocimiento en su juventud. El personaje encarna una mezcla de frustración, ego, nostalgia y contradicción que atraviesa toda la película.
Aunque Un poeta aborda cuestiones complejas como el valor del arte, la desigualdad social, la familia y la idea del éxito, lo hace desde el humor. Esa combinación convierte al filme en una tragicomedia incómoda que interpela al espectador.
“Me interesaba ser áspero con lo que se dice y retratarlo así en la película”, reconoce Mesa, quien también quiso romper con el cliché de que el sufrimiento es una condición necesaria para la creación artística.
El director considera que el público ha conectado con Óscar precisamente por sus defectos. “Es un protagonista complicado, pero todos sentimos su frustración y entendemos que la vida da muchos giros”, afirma.
Un camino difícil hacia el reconocimiento
Levantar el proyecto no fue sencillo. Mesa admite que encontrar financiación fue uno de los mayores retos, tanto por el tono como por la propuesta.
“Es una comedia colombiana, difícil de clasificar. Se hizo con un presupuesto muy bajo, muy promedio para una película independiente en Colombia”, explica.
Pese a ello, Un poeta logró un sólido recorrido internacional. Fue premiada en varios festivales, incluido San Sebastián, y fue seleccionada como la candidata de Colombia a Mejor Película Internacional en los Óscar, aunque no alcanzó la lista final de nominaciones.
“Hay veces que me tranquiliza no estar nominado. En esos procesos hay algo que se aleja de la creación artística”, confiesa el director.
Estreno en Estados Unidos
La película se estrena este viernes en el IFC Center de Nueva York y en el Laemmle Royal de Los Ángeles, con próximos lanzamientos en Miami, Chicago, San Francisco y Seattle.
Para Mesa, Estados Unidos es un territorio complejo. “Es como una distopía. Los colombianos siempre nos hemos sentido un poco dislocados cuando salimos, por la reputación que cargamos”, señala.
Aun así, confía en que la historia trascienda fronteras. Aunque pensó principalmente en el público colombiano al rodarla, considera que el viaje de Óscar Restrepo es universal y puede resonar en audiencias estadounidenses.
“No tengo expectativas. Me doy por bien servido con la recepción que ya ha tenido”, concluye.
Con Un poeta, Simón Mesa Soto consolida una voz propia dentro del cine latinoamericano contemporáneo, apostando por personajes imperfectos y relatos que incomodan sin ofrecer respuestas fáciles.










