El fuego debe estar alto. Muy alto. Si no, no es pollo saltado.
Este plato peruano, nacido de la influencia china en la cocina local, se cocina rápido y sin miedo. El pollo se sella, la cebolla queda apenas crujiente, el tomate se suaviza lo justo y la salsa se integra en segundos. No es un guiso. Es un movimiento constante.
La mezcla de salsa de soya, vinagre y jugos del pollo crea un equilibrio que no necesita espesantes. Y sí, las papas fritas van dentro, no al lado.
Ingredientes
- 500 g de pechuga de pollo en tiras
- 2 cucharadas de aceite vegetal
- 1 cebolla morada en gajos gruesos
- 2 tomates en tiras
- 2 dientes de ajo picados
- 3 cucharadas de salsa de soya
- 1 cucharada de vinagre
- 1 cucharadita de ají amarillo opcional
- Sal y pimienta al gusto
- 2 tazas de papas fritas
- Cilantro picado
Preparación
- Calienta el aceite en un wok o sartén grande hasta que esté muy caliente.
- Sella el pollo sin moverlo demasiado al principio para que tome color.
- Añade el ajo y mezcla rápidamente.
- Incorpora la cebolla y saltea apenas unos minutos. Debe mantenerse firme.
- Agrega el tomate y el ají si lo usas.
- Vierte la salsa de soya y el vinagre. Mezcla todo a fuego alto.
- Incorpora las papas fritas y saltea brevemente para que se integren sin perder textura.
- Termina con cilantro fresco y sirve de inmediato.
Detalles que importan
- No cocines en exceso el tomate. Debe soltar jugo, no deshacerse.
- El fuego alto es esencial para que el salteado tenga sabor profundo.
- Si la sartén es pequeña, cocina en tandas para no bajar la temperatura.
El pollo saltado peruano se sirve caliente, normalmente acompañado de arroz blanco. Es rápido, intenso y absolutamente adictivo cuando se hace bien.










