Ken Paxton dio un golpe político en Texas al derrotar al senador John Cornyn en la segunda vuelta de las primarias republicanas para uno de los escaños del estado en el Senado de Estados Unidos.
El fiscal general de Texas obtuvo más del 62 % de los votos, frente al 37 % de Cornyn, según proyecciones de los principales medios estadounidenses. El resultado confirma la fuerza de Donald Trump dentro del Partido Republicano, a cinco meses de unas elecciones de medio mandato que definirán el control del Congreso.
Paxton se enfrentará en noviembre al demócrata James Talarico, legislador estatal y seminarista. Su candidatura ha generado expectativa entre los demócratas, aunque el reto será enorme: ningún candidato demócrata ha ganado un cargo estatal en Texas en 32 años.
Una primaria cara y agresiva
La segunda vuelta entre Paxton y Cornyn se convirtió en la primaria más costosa registrada en Estados Unidos.
Según datos de AdImpact, ambos candidatos gastaron más de 25 millones de dólares en publicidad. La contienda fue seguida de cerca porque enfrentó a un senador veterano con el respaldo institucional de parte del partido contra un aliado fuerte del movimiento MAGA.
Trump decidió apoyar a Paxton pese al descontento de varios senadores republicanos. La decisión reforzó un mensaje que se ha repetido en otras primarias: la lealtad al expresidente sigue siendo una condición clave para sobrevivir políticamente dentro del partido.
Otro triunfo para el ala trumpista
La victoria de Paxton llega después de derrotas recientes de republicanos considerados insuficientemente leales al movimiento MAGA en estados como Georgia, Alabama y Kentucky.
En Kentucky, Thomas Massie, uno de los críticos más visibles de Trump dentro del partido, perdió su escaño.
Ese patrón muestra que Trump mantiene una enorme capacidad para castigar rivales internos y premiar aliados. También deja claro que el Partido Republicano sigue girando alrededor de su figura.
Una candidatura con controversias
Aunque Paxton ganó con comodidad, su candidatura llega cargada de polémicas.
El fiscal general ha enfrentado denuncias de corrupción y un divorcio público por infidelidad que golpeó su imagen. En 2023, la Cámara de Representantes de Texas lo sometió a un juicio político con 20 cargos, entre ellos sobornos, abuso de confianza pública y obstrucción de la justicia.
El Senado estatal lo absolvió, pero el proceso abrió una fractura entre los republicanos de Texas y dejó dudas sobre su vulnerabilidad en una elección general.
Los demócratas miran una oportunidad difícil
James Talarico intentará aprovechar esas controversias para convertir la elección de noviembre en una contienda competitiva.
Su perfil como legislador estatal y seminarista ha despertado interés dentro del Partido Demócrata, especialmente entre quienes buscan conectar con votantes moderados, religiosos y jóvenes.
Pero Texas sigue siendo un estado profundamente complicado para los demócratas a nivel estatal. La marca republicana mantiene ventaja, y el respaldo de Trump puede movilizar con fuerza a la base conservadora.
La victoria de Paxton deja una lectura clara: en Texas, el trumpismo no solo sigue vivo, está ganando primarias importantes. Ahora falta ver si ese poder interno será suficiente para mantener el escaño republicano en noviembre.