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Marilyn Monroe a 100 años de su nacimiento: el mito, la fragilidad y la mujer detrás del símbolo

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Imagen de archivo de la obra 'Marilyn Monroe' de Andy Warhol. EFE/EPA/PETER KLAUNZER

Marilyn Monroe sigue siendo una de las imágenes más poderosas de la historia del cine, pero a 100 años de su nacimiento, su figura continúa revelando una verdad más incómoda: detrás del símbolo sexual que Hollywood vendió al mundo existía una mujer marcada por el abandono, la presión, la depresión y las adicciones.

Nacida el 1 de junio de 1926 en Los Ángeles como Norma Jean Mortenson, Monroe murió el 5 de agosto de 1962, con apenas 36 años. Su fallecimiento fue atribuido desde el inicio a una sobredosis de medicamentos, considerada accidental o suicida por los forenses. La explicación encajaba con la inestabilidad que arrastraba en sus últimos años, cuando casi no salía de casa y dependía cada vez más del alcohol y las drogas.

Su vida estuvo marcada por heridas tempranas. Hija de madre soltera, Gladys Baker, una montadora de cine con problemas de salud mental, Norma Jean creció entre hogares de acogida e instituciones. Durante esa etapa sufrió abusos sexuales, una experiencia que dejó una huella profunda en su vida adulta.

De Norma Jean a Marilyn

De adolescente encontró refugio en el cine. En 1942, poco después de cumplir 16 años, se casó con Jim Dougherty, trabajador de la empresa aeroespacial Lockheed Corporation, en un intento por escapar de la vida en orfanatos. El matrimonio duró apenas cuatro años.

Tras divorciarse, comenzó a trabajar como modelo de bañadores y adoptó la imagen que la haría mundialmente famosa: cabello rubio platino, mirada inocente y una sensualidad cuidadosamente construida.

Sus fotografías llamaron la atención de la industria. Howard Hughes, presidente de RKO Pictures, quiso ofrecerle una audición, pero aconsejada por el agente Ben Lyon, Monroe terminó firmando con 20th Century-Fox. Su primer contrato fue de 125 dólares semanales por seis meses.

Fue entonces cuando nació Marilyn Monroe. El apellido venía de la familia de su madre y el nombre fue elegido en homenaje a Marilyn Miller, una actriz admirada por Lyon.

El ascenso de una estrella

En 1949 realizó una sesión de fotos desnuda que años después se haría famosa al publicarse en Playboy. Para entonces, su carrera ya comenzaba a despegar y su vida personal también ocupaba titulares, especialmente por su relación con la leyenda del béisbol Joe DiMaggio.

Se casaron en 1954, en medio de una etapa de enorme éxito para la actriz con películas como “Niagara”, “Gentlemen Prefer Blondes” y “How to Marry a Millionaire”. El matrimonio duró solo nueve meses.

Después llegó uno de los momentos más icónicos del cine: la escena de “The Seven Year Itch” en la que Monroe intenta controlar su vestido blanco mientras el aire del metro lo levanta. La imagen quedó grabada para siempre en la cultura popular.

Pero mientras el mito crecía, también aumentaban los problemas detrás de cámaras.

La fama de conflictiva

Los estudios empezaron a quejarse de sus ausencias, retrasos y enfermedades. Monroe comenzó a ser vista como una actriz difícil, mientras los rumores sobre sus romances con celebridades crecían.

Aun así, ella buscaba algo más que ser vista como una rubia seductora. Quería ser tomada en serio como actriz.

Ese esfuerzo se reflejó en películas como “Bus Stop”, de 1956. También influyó su matrimonio con el dramaturgo Arthur Miller, con quien vivió un periodo de cierta estabilidad durante cinco años.

Grabaciones descubiertas recientemente muestran que Miller la describía como una mujer encantadora, inteligente, generosa y con un gran sentido del humor. Pero también hablaba de su paranoia y de su miedo constante a ser explotada o dañada por quienes la rodeaban.

El peso de una imagen imposible

Monroe brilló en “Some Like It Hot”, de 1959, junto a Tony Curtis y Jack Lemmon. Un año después filmó “The Misfits”, escrita por Miller y considerada su último largometraje completo.

El rodaje fue difícil. Llegaba tarde, enfermó de agotamiento y tuvo que ser hospitalizada durante una semana. Las condiciones climáticas también fueron duras, y su reputación de inestable volvió a crecer dentro de la industria.

En 1962 comenzó a filmar “Something’s Got to Give”, dirigida por George Cukor, pero sus constantes ausencias por problemas de salud hicieron que la película quedara inconclusa.

Ese mismo año viajó a Nueva York para cantar el célebre “Happy Birthday” al presidente John F. Kennedy. Menos de tres meses después, fue encontrada muerta.

Una figura que no deja de fascinar

Según un estudio publicado en 2023 en la revista Clinical Neuropsychiatry, Monroe padecía un cuadro maníaco-depresivo, ansiedad, insomnio y conductas autolesivas.

Esa lectura médica ayuda a mirar su historia con menos morbo y más humanidad. Marilyn Monroe no fue solo la estrella rubia que Hollywood convirtió en fantasía. Fue una mujer que intentó sobrevivir a una infancia rota, a una industria feroz y a una fama que la convirtió en producto antes que persona.

Cien años después de su nacimiento, su imagen sigue apareciendo en películas, exposiciones, libros, moda y cultura pop. Pero quizás el mayor cambio está en cómo se la observa hoy.

Marilyn Monroe ya no puede reducirse a una sonrisa, un vestido blanco o una frase famosa. Su legado también habla de salud mental, explotación, soledad y del costo brutal de ser convertida en ícono.

La estrella permanece. Pero la mujer detrás del mito, Norma Jean, es la que todavía exige ser entendida.

El Especialito

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