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Migrantes piden a León XIV en Tenerife ser vistos como personas, no como números

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El papa León XIV, durante su visita este viernes al centro de primera acogida 'Las Raíces' de Tenerife. EFE/ Ramón De La Rocha

Los migrantes acogidos en el centro Las Raíces de Tenerife pidieron este viernes al papa León XIV que sean vistos como personas con historia, sueños, familias y esperanza, y no solo como cifras, documentos o expedientes migratorios.

El pontífice visitó el centro en el último día de su viaje a España, donde escuchó los testimonios de Theodor Faye, de Nigeria, y de la joven Bousso Diouf, quienes hablaron en representación de las personas alojadas en estas instalaciones gestionadas por la organización Accem.

Las Raíces atiende a personas que llegan a las islas Canarias por la llamada ruta canaria, que conecta África occidental con el archipiélago español a través del Atlántico. Esa travesía es considerada una de las más peligrosas del mundo.

“No pedimos privilegios; no pedimos compasión, pedimos respeto, humanidad y la oportunidad de vivir con dignidad”, expresó Diouf ante León XIV.

Una petición centrada en la dignidad

Durante el encuentro, los testimonios insistieron en una idea central: la condición legal de una persona no debe borrar su humanidad.

Diouf, quien habló “en nombre de muchas personas emigrantes”, recordó que quienes abandonan sus países no lo hacen por gusto, sino por pobreza, violencia, guerra, persecución o falta de oportunidades.

“Nadie abandona su tierra, su familia y sus raíces por voluntad propia cuando puede vivir en paz”, afirmó.

La joven describió el viaje hacia Canarias como un recorrido marcado por miedo, dolor e incertidumbre. Cruzar el Atlántico, dijo, significa enfrentar hambre, frío, desesperación y, muchas veces, la muerte.

También denunció el papel de las mafias que se aprovechan de la necesidad de quienes buscan llegar a Europa.

“Gracias por escucharnos”

Theodor Faye agradeció a León XIV su cercanía con el drama migratorio y sus palabras hacia quienes han tenido que empezar una nueva vida lejos de casa.

“Muchas veces el camino es difícil. Hay miedo, tristeza y también soledad, pero sus palabras nos dan fuerza y esperanza para seguir adelante”, dijo.

Faye resumió las aspiraciones de muchas personas acogidas en el centro: trabajar, cuidar de sus familias y vivir con dignidad.

El gesto del papa fue recibido como una muestra de escucha en un momento especialmente sensible para la política migratoria europea.

Un contexto europeo más duro

Aunque durante el acto no hubo referencias expresas, la visita coincidió con la entrada en vigor del Pacto de Migración y Asilo de la Unión Europea.

La reforma supone uno de los mayores cambios en la política migratoria del bloque desde la crisis de 2015. Entre sus puntos principales figuran medidas de refuerzo fronterizo, mecanismos de disuasión, aceleración de expulsiones y apoyo a países bajo mayor presión migratoria, como España.

En ese contexto, el mensaje de los migrantes en Tenerife tuvo un tono claramente humano: pedir que las fronteras no se conviertan en muros de indiferencia.

Las Raíces, una escala tras el mar

En el centro Las Raíces, la mayoría de los alojados actualmente proceden de Senegal, Gambia y Mali. Todos son mayores de edad y han llegado a Canarias en cayucos o pateras.

En este momento hay 685 personas acogidas, aunque en otros periodos, especialmente durante el repunte de llegadas de 2024, el centro llegó a recibir entre 2.000 y 3.000 personas.

Por lo general, quienes llegan permanecen allí uno o dos meses antes de ser trasladados a otros recursos de acogida en la península.

El paso por Las Raíces representa una pausa después de un trayecto extremo, pero también el inicio de una etapa llena de incertidumbre legal, social y emocional.

Un llamado contra la indiferencia

La visita de León XIV colocó el foco en una realidad que muchas veces queda reducida a estadísticas. Detrás de cada llegada hay una historia de pérdida, riesgo y esperanza.

Los testimonios escuchados en Tenerife no pidieron privilegios. Pidieron respeto y reconocimiento.

La frase más fuerte de la jornada resumió ese reclamo con claridad: que no se mire a los migrantes solo como números o documentos, sino como seres humanos con pasado, familia y derecho a buscar una vida digna.

El Especialito

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