Estados Unidos enfrenta una fuerte ola de calor que podría romper récords durante el fin de semana, especialmente en estados fronterizos con México. El Servicio Meteorológico Nacional alertó que algunas zonas del país podrían superar los 43 grados centígrados, equivalentes a 110 grados Fahrenheit.
El organismo, con sede en Miami, emitió una advertencia por temperaturas más altas de lo normal en el sur del país y en la región del Atlántico medio. Según el pronóstico, numerosos récords diarios de temperaturas máximas podrían alcanzarse o romperse este viernes, con nuevas marcas posibles durante sábado y domingo.
Las condiciones más extremas se esperan en el suroeste desértico, una región que incluye áreas de California, Arizona, Nuevo México y Texas, además de Nevada, Utah y Oklahoma.
Estados bajo alerta por temperaturas extremas
El pronóstico indica que el termómetro podría superar los 43 grados centígrados en varias zonas del suroeste. También se esperan temperaturas por encima de los 37 grados en Carolina del Norte, Carolina del Sur y el valle central de California.
En el Pacífico noroeste, las autoridades prevén máximas que podrían superar los 32 grados, con posibilidad de nuevos récords para la región.
Ante este panorama, el Servicio Meteorológico Nacional advirtió que existe un riesgo amplio de calor peligroso cada día hasta el final del fin de semana. Por ello, pidió a la población mantenerse hidratada, evitar la exposición prolongada al sol y permanecer en lugares frescos siempre que sea posible.
Las autoridades suelen insistir en estas recomendaciones porque las temperaturas extremas pueden afectar con rapidez a niños, adultos mayores, trabajadores al aire libre y personas con enfermedades crónicas.
Tormentas en otras regiones
Mientras una parte del país enfrenta temperaturas sofocantes, otras zonas podrían experimentar tormentas eléctricas fuertes o severas.
El Servicio Meteorológico Nacional pronosticó condiciones inestables desde el Atlántico medio hasta el noreste. También podrían registrarse tormentas en la zona central de Estados Unidos.
Este contraste refleja un patrón climático complejo, con regiones bajo presión por temperaturas extremas y otras expuestas a lluvias intensas, vientos y actividad eléctrica.
Sequía y temperaturas por encima del promedio
La alerta llega después de que la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica advirtiera en marzo que la sequía que afecta a más de la mitad de Estados Unidos podría extenderse durante la primavera.
La NOAA también había previsto temperaturas por encima del promedio histórico en casi todo el territorio entre abril y junio.
Ese contexto aumenta la preocupación por el impacto acumulado del calor, especialmente en zonas donde la falta de lluvia ya afecta suelos, cultivos, reservas de agua y comunidades vulnerables.
El Niño añade preocupación
La NOAA anunció además la formación del fenómeno de El Niño en el Pacífico tropical. Este patrón climático implica temperaturas del océano por encima de lo normal y podría intensificarse hasta alcanzar una fuerza considerable.
El Niño puede alterar los patrones de lluvia, aumentar el riesgo de sequías en algunas zonas y favorecer lluvias intensas en otras. También puede elevar el riesgo de olas de calor tanto en tierra como en el océano.
Aunque sus efectos varían según la región, su llegada ocurre en un momento en que Estados Unidos ya enfrenta temperaturas extremas y condiciones secas en buena parte del territorio.
Para las autoridades meteorológicas, el mensaje es claro: el fin de semana exigirá precaución. Con posibles récords de temperatura, riesgo de tormentas y un patrón climático cada vez más activo, millones de personas deberán mantenerse atentas a los avisos oficiales y tomar medidas para proteger su salud.